1 Corintios 15.3, 4

¡La salvación llena de gozo a los creyentes! Cuando entendemos lo que Dios ha hecho, la confianza se convierte en nuestro fundamento para vivir con paz y propósito.

Todos comenzamos en el mismo lugar: separados de Dios por el pecado, incapaces de cerrar la brecha (Ef 2.12). Ninguna cantidad de buena conducta o esfuerzo puede reconectarnos con Dios. Estamos espiritualmente muertos, en desesperada necesidad de rescate.

La buena noticia es que el Señor Jesús derramó su sangre por nuestros pecados (Ro 6.23). Su muerte en la cruz no fue un final trágico, sino la victoria sobre el pecado y la muerte. Cuando confiamos en Él como Salvador, Dios nos declara perdonados.

Dios no nos salva para dejarnos solos. Envía su Espíritu Santo a toda persona que pone su fe en Jesucristo (Ro 8.11). El Espíritu nos guía a la verdad, transforma nuestros deseos y nos capacita para vivir de manera que honre a Dios.

Esto es lo que ofrece la salvación: perdón, una vida nueva, la presencia de Dios en nosotros y la promesa de la eternidad con Él. El Señor Jesús es el camino a la vida eterna (1 Jn 5.11, 12), y el Espíritu Santo provee todo lo que necesitamos para caminar con Él. ¡Qué bendita seguridad!

BIBLIA EN UN AÑO: JEREMÍAS 49-50