Un concurso de fotografía evaluaba imágenes creadas con inteligencia artificial (IA). Solo se permitían imágenes generadas por ese medio. Una de las ganadoras fue una representación surrealista: algo que parecía un flamenco rosa enroscado como una bola de plumas, sobre un paisaje arenoso.

Solo había un problema: la imagen era una fotografía real de un flamenco real. El fotógrafo había presentado una foto auténtica en un concurso de inteligencia artificial. Su foto, «Flamingone», quedó descalificada. Así es: la foto auténtica fue rechazada por ser de verdad.

El profeta Isaías predice vívidamente una ironía similar sobre el juicio y la crucifixión de Jesucristo: «como cordero fue llevado al matadero» (Isaías 53:7). Cristo fue llevado a juicio por afirmar ser el Mesías. Sin embargo, no ofreció ninguna defensa: «Angustiado él, y afligido, no abrió su boca» (v. 7). Isaías señala la última contradicción: «Despreciado y desechado entre los hombres» (v. 3). Así es: el auténtico Mesías, el verdadero Hijo de Dios, fue rechazado como si fuera falso.

Hoy, tú y yo somos jueces en ese tribunal de decisión. ¿Aceptamos a Jesús como el auténtico Hijo de Dios? ¿O lo rechazamos como algo inferior? Aunque creamos en Él, ¿lo rechazamos a veces en nuestra vida cotidiana?

De:  Kenneth Petersen

Reflexiona y ora
¿Cómo refleja tu vida la autenticidad de Jesucristo? ¿Cómo podría rechazarlo?
Señor, ayúdame a honrarte mientras vivo en tu presencia genuina.