Salmo 100.1-5

¿Alguna vez ha pensado en cómo trata usted al Señor? Algunas personas elevan petición tras petición, pero no le dan gloria ni alabanza. Cuando esto sucede, pueden estar intentando usar a Dios para satisfacer sus necesidades sin demostrar amor por Él.

Primera de Pedro 2.9 dice que el pueblo de Dios debe “anunciar [sus] virtudes”. Nuestras preocupaciones son importantes para el Señor, pero Él también desea que vayamos a Él con un corazón de adoración, no con una actitud egocéntrica.

Usted podría preguntar: “¿Cuál es el propósito de la alabanza?”. Cuando comienza a exaltar al Señor, su enfoque se desplaza hacia Él. Entonces empezará a recordar las maneras en que ha obrado en su vida. Como dice el Salmo 105.5: “Acordaos de las maravillas que Él ha hecho”. Alabar al Señor es uno de los temas principales de las Sagradas Escrituras. Se nos dice que lo hagamos con alegría (Sal 100.1), a lo largo del día (Sal 113.3) y en presencia de otros (Sal 108.3; 111.1).

Tómese hoy un momento para reflexionar en cuanto a la obra de salvación del Señor en su vida. Alabe al Padre celestial por su fidelidad y justicia. Cuando su corazón se llena de alabanza, las preocupaciones disminuyen y crece la confianza en que Dios suplirá cada necesidad a su tiempo.

BIBLIA EN UN AÑO: ISAÍAS 50-53