Efesios 3.14-21

Aquí hay una verdad aleccionadora: con nuestras propias fuerzas, nunca llegaremos a ser mejores personas. No podemos mejorar nuestra naturaleza caída mediante la fuerza de voluntad o las buenas intenciones.

La buena noticia es que Dios nunca quiso que cambiáramos con nuestras propias fuerzas. Sabía que no podríamos, y por eso envió al Espíritu Santo a vivir en nosotros. Su poder nos permite superar lo que nos resulta natural; este es el plan de Dios para todo creyente.

La obra del Espíritu Santo en nosotros es multifacética, pero cuatro aspectos son fundamentales para la vida de fe:

1. El Espíritu ilumina nuestra mente, permitiéndonos entender la verdad.
2. Nos da energía para servir al Señor.
3. Fortalece nuestra voluntad para perseverar en lo correcto.
4. Transforma nuestras emociones, permitiéndonos vivir y mostrar el fruto del Espíritu: amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio (Ga 5.22, 23 NVI).

Solo el Espíritu Santo tiene el poder para ayudarnos a vivir en victoria. Dios nos lo dio para experimentar las bendiciones de una vida piadosa, no por nuestro esfuerzo, sino por su poder.

BIBLIA EN UN AÑO: SALMOS 95-102