1 Reyes 17.1

Después de encontrarse con el profeta Elías, el rey Acab bien pudo haber pensado: ¡Qué descaro! ¿Quién se cree este hombre que es? Elías confrontó al malvado rey de Israel con un mensaje que predecía una hambruna que pronto alteraría la vida en la región.

La validez de la profecía radicaba en la Fuente, no en el mensajero. Elías era un hombre de gran fe que pasaba tiempo a solas con el Señor y lo escuchaba con atención. El profeta pudo transmitir el mensaje con valentía y autoridad porque conocía y confiaba en Aquel de quien provenía.

Dios no se comunica con nosotros de la misma manera en que les habló a los profetas del Antiguo Testamento, pero el método de recibir su mensaje no ha cambiado. Comienza estando a solas en su presencia y escuchándolo mientras nos habla a través de su Palabra. Pero no debería terminar ahí.

Comience cada día a solas con Dios en su Palabra y en oración, escuchando mientras Él habla a su corazón. Crea lo que Él dice en las Sagradas Escrituras, aplíquelo a su vida y luego comparta con alguien más lo que Él le ha revelado. Tenga ánimo y sea valiente, porque la autoridad de su mensaje proviene del Señor mismo (Mt 28.18).

BIBLIA EN UN AÑO: ISAÍAS 40-42