Hechos 20.1-6

Nadie puede negar que el apóstol Pablo jugó un papel fundamental en el establecimiento de la iglesia primitiva; sin embargo, rara vez trabajaba solo.

A lo largo del libro de los Hechos y las Epístolas, vemos destellos de personas que acompañaron a Pablo en el ministerio. En la lectura de hoy, conocemos a un equipo misionero —incluyendo a Lucas— que acompañó a Pablo por Macedonia. Aunque sabemos poco de la mayoría de ellos, cada uno desempeñó un papel importante en la formación de la Iglesia.

En 1 Corintios 12.14-27, Pablo compara a la Iglesia con un cuerpo, cuya salud depende de todas sus partes. El Espíritu Santo da a cada creyente dones para servir, y aunque algunos roles sean más visibles, todos son esenciales por igual.

Dios valora nuestro servicio, no por su visibilidad, sino por el corazón que lo impulsa. Le interesa nuestra obediencia, nuestra actitud y el motivo por el cual le servimos. Sea que muchos valoran lo que hacemos o solo unos cuantos, podemos estar seguros de que el Señor ve nuestra fidelidad. Él promete recompensar nuestro servicio y nos invita a encontrar satisfacción en saber que estamos contribuyendo a sus propósitos eternos, no en si los demás reconocen o no nuestra participación.

BIBLIA EN UN AÑO: ECLESIASTÉS 9-12