Era el médico que nunca rechazaba a un paciente, aunque algunos no podían pagarle y él mismo había experimentado el rechazo de la sociedad. A pesar del destacado historial de Harold en sus estudios, ningún hospital en Londres lo contrató por el color de su piel. Entonces, en 1913, abrió su propio consultorio en su casa, donde solía atender gratis a los pobres. El Dr. Harold Moody dedicó su vida a ayudar a los discriminados, lo que le valió el título de «Martin Luther King británico».
El Dr. Moody demuestra que nuestra vida no tiene por qué estar determinada por el rechazo de los demás. Las Escrituras también muestran esta verdad en la historia de Jefté. Aunque era un guerrero poderoso, fue rechazado por sus medio hermanos y expulsado de su pueblo. Le dijeron: «No heredarás en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer» (Jueces 11:2). Entonces, Jefté huyó y se estableció en otra región (v. 3).
Aunque su familia lo rechazó, Dios no lo hizo. Cuando un enemigo declaró la guerra a Israel, fue a Jefté a quien el pueblo acudió por ayuda (vv. 4-6). Dios lo utilizó y lo ayudó para vencer al enemigo (vv. 29, 32-33), y más tarde, para liderar Israel (Jueces 12:7).
Cuando otros nos rechacen, sigamos confiando en Dios. Lo que importa es cómo nos ve Él y lo que quiere que hagamos.
De: Karen Huang



