«Saludamos con la mano hasta que desaparecen de nuestra vista. Es una forma de mostrar que los amamos», me explicó mi madre cuando era niño. Mis padres tenían esa costumbre cada vez que un familiar se iba después de visitarnos. A veces, se quedaban afuera un buen rato, hasta que los que partían se perdían a lo lejos, pero no importaba. Cuando yo mismo me fui de casa, entendí por qué.

Verlos por el espejo retrovisor mientras saludaban me conmovió, y me sentí amado. Aún hoy, cuando mis familiares se van tras visitarme, me despido de esa manera, como muestra de amor hacia ellos. Espero que mis hijos continúen con esta costumbre.

Otra forma de expresar amor por nuestras familias es comunicarles el amor de Dios. Cuando los israelitas se preparaban para cruzar el Jordán, Dios les instruyó: «pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma […]. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes» (Deuteronomio 11:18-19).

Estas palabras se cumplirían en el amor perfecto de Jesús, quien prometió: «Yo estoy con vosotros todos los días» (Mateo 28:20). Al compartir su verdad y su bondad, podemos confiar en que su amor es capaz de superar cualquier distancia.

De:  James Banks

Reflexiona y ora

¿A quién puedes alentar hoy con la sabiduría y la verdad de Dios? ¿De qué maneras les mostrarás su amor?
Padre, ayúdame a compartirles a otros tu amor.