1 Juan 5.10-15

Dios nos dio la Biblia para que pudiéramos conocerlo y vivir de maneras que lo honren. Él quiere que entendamos sus enseñanzas y cómo se aplican a nuestra vida. En pocas palabras, el Señor nos invita a confiar en Él con plena seguridad.

Sin embargo, muchos sabemos lo que es caer en pecado y sentir que nuestra seguridad se desmorona. El remordimiento y la vergüenza susurran: No puedo ser salvo si lo fuera, no habría hecho esto. Así caemos en un ciclo agotador: dudar de nuestra salvación cada vez que fallamos, en lugar de descansar en lo que Cristo ya hizo.

Dios quiere que vivamos según la verdad, no según los sentimientos. Cuando nuestras emociones contradicen la Palabra de Dios, podemos confiar en la certeza de la Biblia. Juan lo expresa con claridad: “Estas cosas les he escrito a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna” (1 Jn 5.13). No dice “esperen” o “duden”, sino sepan.

La salvación no es algo que debamos ganar otra vez con cada nuevo comienzo. Más bien, es una realidad establecida que podemos aceptar con confianza (Jn 6.37-40). Así que deposite sus sentimientos de arrepentimiento y vergüenza delante del Señor, y descanse en la seguridad que solo viene con su verdad.

BIBLIA EN UN AÑO: ECLESIASTÉS 1-4