Muchos de nosotros luchamos con dudas persistentes sobre nuestra salvación. Para resolver esta cuestión, veamos tres verdades que el Señor quiere que los creyentes comprendan:
1. Dios quiere que todos seamos salvos. Él nos llama a todos los hombres y mujeres, pero debe haber una respuesta a su invitación. Cuando respondemos a su llamado, el Padre nos hace parte de su familia eterna (Ro 10.9-13).
2. Dios quiere que todos seamos salvos por gracia mediante la fe. Efesios 2.8, 9 declara que nuestra salvación es por completo obra del Señor: su plan, su obra, su regalo. A nosotros solo nos corresponde recibir con fe lo que Él nos ofrece de manera gratuita.
3. Dios quiere que todos estemos seguros de nuestra salvación. Si la duda se cuela cuando tropieza, reconozca que Dios no es quien planta esas semillas de inseguridad. Él ya ha establecido el plan por el cual podemos ser salvos, y nos invita a descansar con confianza en esa obra terminada.
Pasajes como Juan 3.16, 1 Juan 5.13 y Efesios 1.13, 14 apuntan a la certeza total que podemos atesorar. La próxima vez que se sienta inseguro, lea estos pasajes y pida al Espíritu que ancle su fe en lo que el Señor ya logró.
BIBLIA EN UN AÑO: ECLESIASTÉS 5-8



