Salmo 139.1-4

Pasar tiempo con Dios no ocurre por accidente. Como sucede con cualquier relación significativa, la cercanía con Él requiere intencionalidad y…

  • Sinceridad en cuanto a nuestra realidad. No podemos acercarnos a Dios fingiendo que todo está bien. Él ya conoce nuestras luchas, dudas y fracasos. Quiere nuestro yo real, no una versión pulida. La confesión no es informarle algo nuevo, sino ponernos de acuerdo con Él sobre nuestra condición.
  • Disposición para confiar en Él. La intimidad crece al conocer a Dios. Cuanto más entendemos su fidelidad, bondad y amor, más nos acercamos a Él. Confiar no elimina las preguntas, pero nos ancla en lo que sabemos de Él.
  • Vulnerabilidad delante de Él. Abrir el corazón a Dios y dejarle ver nuestros miedos, decepciones y anhelos. A diferencia de otras relaciones, donde la vulnerabilidad puede llevar al rechazo, el Señor nos conoce por completo y aun así nos ama.

Dios nos diseñó para relacionarnos con Él. Siempre está disponible y presente. Incluso los pequeños pasos —una oración sincera, leer su Palabra o guardar silencio en su presencia— nos acercan más (Sal 145.18). Él nos encuentra en cualquier situación.

BIBLIA EN UN AÑO: LAMENTACIONES 1-2