Nafi y Kamran participaron en un golpe militar. Lucharon durante años y, cuando su bando ganó, les asignaron trabajos administrativos en la capital. Como hay poco que hacer, pasan tiempo en internet. Kamran señala: «La verdadera prueba no fue durante la [guerra]. En ese momento, todo era sencillo, pero ahora las cosas son mucho más complicadas». Ante las tentaciones en la web, dijo: «Muchos […] han caído en estas trampas aparentemente dulces, pero en realidad amargas».

Kamran tiene razón: somos más vulnerables a bajar la guardia cuando estamos en tiempos de calma. En las Escrituras, encontramos una advertencia similar en la historia del adulterio de David con Betsabé. Todo comenzó cuando envió a otros a la guerra y él se quedó en la capital. Como un hombre indisciplinado que navega por internet, se expuso al peligro: «se levantó […] de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real»; y cuando «vio a una mujer que se estaba bañando», no apartó la mirada (2 Samuel 11:2).

Evitamos el colapso posterior a la batalla al recordar que aún estamos en guerra: «Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino […] contra huestes espirituales de maldad». Por eso, con la ayuda de Dios, debemos revestirnos de «la armadura de Dios» para «estar firmes» (Efesios 6:12-13).

De:  Mike Wittmer

Reflexiona y ora

¿Con qué estás batallando ahora? ¿Cómo puedes ganar? (Ver Efesios 6:10-20).
Jesús, lucho hoy en el poder de tu Espíritu.