En el sur de Inglaterra, dos mujeres dirigen el Coffin Club [Club del ataúd]. Crearon ese lugar para que las personas seleccionen y decoren sus ataúdes para cuando finalmente mueran. El padre de una de ellas murió cuando ella tenía trece años. Dijo: «Fue horrendo. Nadie quería hablar de la muerte». Su club es una manera de normalizar una experiencia por la que todos pasaremos algún día.

La muerte puede ser «normal» porque les sucederá a todos. Pero los que creen en Jesús pueden prepararse para ella sin temor, como vemos en la conversación de Él con su querida amiga Marta después de que muriera su hermano. Jesús le prometió que Lázaro resucitaría (Juan 11:23). Le dijo que Él es «la resurrección y la vida» y que «el que cree en [Él], aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en [Él], no morirá eternamente (vv. 25-26). Marta respondió haciendo una de las pocas confesiones en el Nuevo Testamento de que Jesús era el Mesías, el Hijo de Dios (v. 27). Ella creyó.

Tal vez no nos guste decorar nuestros propios ataúdes, pero todos podemos prepararnos para la muerte confiando en la salvación que Jesús ofrece. Saber que seguiremos viviendo después de morir nos da verdadero consuelo, esperanza y paz. Podemos unirnos a Marta en creer que Jesús es el Mesías, el que salva.

De:  Amy Boucher Pye

Reflexiona y ora

¿Cómo reaccionas a la idea de un «club del ataúd»? ¿Qué podrías hacer hoy para celebrar la vida y la eternidad con Dios?
Jesús, quiero creer en ti ahora.