Juan tenía una Biblia de los Gedeones, pero su mente analítica no le permitía aceptar los milagros. Sin embargo, algo lo obsesionaba: la fe genuina de su amigo. Entonces, hizo una oración extraña a Dios: «Si quieres que crea en ti, haz algo que no pueda explicar».

Un día, sintió el impulso de buscar su Biblia. Ya no estaba. ¿Cómo podía ser? Nunca perdía registro de sus cosas. Condujo bajo la lluvia hacia la Universidad de Zúrich, donde enseñaba, y al bajar del auto, vio una Biblia de los Gedeones sobre el pavimento mojado. Qué extraño, pensó. Al recogerla, notó que estaba completamente seca a pesar de la lluvia. ¡Algo que no podía explicar!

Las Biblias de los Gedeones llevan el nombre de un héroe de Israel del Antiguo Testamento. Cuando Dios lo eligió para liderar a Israel contra un ejército inmenso, Gedeón dudó. Le dijo a Dios: «pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, […] entenderé que salvarás a Israel por mi mano» (Jueces 6:37). Dios respondió al desafío de Gedeón, no una sino dos veces (vv. 39-40).

Las oraciones llenas de dudas no son un modelo a seguir, pero pueden revelar el carácter de Dios. Tanto la oración de Gedeón como la de Juan fueron respondidas por un Dios que hace cosas que no podemos explicar.

De:  Tim Gustafson

Reflexiona y ora
¿Qué experiencias has tenido que parecen inexplicables? ¿Cómo te ayudan a ver a Dios obrando?
Padre, gracias por oír siempre mis oraciones sinceras.