Como vimos ayer, muchas personas experimentan sentimientos de vacío. ¿Cómo podemos evitar que esto suceda? El relato de la mujer samaritana en Juan 4 es un excelente punto de partida. Por medio de la historia, aprendemos que…
- Llenar nuestro vacío es importante para el Señor. En el primer siglo, los judíos evitaban Samaria por su desprecio a sus habitantes. Pero Cristo viajó allí, pues sabía que una mujer estaba lista para escuchar del amor del Padre celestial.
- Nuestros intentos de ser felices a menudo fracasan. La mujer en el pozo había estado casada cinco veces, pero sus matrimonios no le habían dado lo que realmente necesitaba.
- Dios conoce nuestro dolor. Cuando la mujer dijo que no tenía esposo, el Señor Jesús le reveló que Él ya lo sabía. Al demostrar que conocía su dolor y su anhelo, ayudó a la mujer a reconocer su mayor necesidad: un Salvador.
- Jesucristo puede satisfacer nuestros anhelos. Reveló el camino para experimentar una vida plena: “El que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás” (Jn 4.13, 14).
¿Se ha sentido alguna vez como la mujer samaritana, desechada y anhelando amor y plenitud? Entréguese al amoroso Padre celestial y su vida cambiará para bien.
BIBLIA EN UN AÑO: NÚMEROS 26-27



