¡Un joven de veintisiete años que estudiaba en Japón tuvo que ser rescatado del monte Fuji dos veces en una misma semana! Después de ser evacuado en helicóptero durante su primer ascenso, se dio cuenta de que había dejado su teléfono y otras pertenencias. Cuatro días más tarde, ignorando las advertencias, regresó, solo para necesitar que lo rescataran otra vez por el mal de altura. Su historia fue noticia por lo inusual, pero también por haber vuelto conscientemente a un lugar de peligro.

Este relato refleja una realidad espiritual: a menudo tendemos a regresar a aquello de lo que Dios ya nos ha rescatado. Judas, en su carta escrita a una iglesia amenazada por falsos maestros y compromisos morales, exhortó a los creyentes a «[contender] ardientemente por la fe» (v. 3), por ellos y por otros. Los desafió a arrebatarlos «del fuego» (v. 23), protegiendo a los que luchaban contra los falsos maestros. Como creyentes en Jesús, no podemos quedarnos de brazos cruzados viendo que otros caen.

Hoy Dios nos llama a rescatar a otros y a no volver al lugar del que fuimos rescatados. Su gracia nos rescatará más de una vez, pero también nos llama a vivir como quienes ya han sido rescatados. Con el poder de Dios, contendamos por la fe y ayudemos a otros a edificarse en la «santísima fe» (v. 20).

De:  Marvin Williams

Reflexiona y ora
¿Cómo podemos mostrar misericordia a los creyentes que dudan? ¿Qué significa mostrar misericordia con temor reverente?
Dios, ayúdame a contender por la fe.