Hace poco, mi mamá me relató en detalle un sorprendente enfrentamiento que vio en una transmisión en vivo desde África. El gemsbok, un antílope con cuernos que pueden medir más de sesenta centímetros, es un animal que no parece asustarse… a menos que se enfrente a un grupo de avestruces valientes y alborotados. El avestruz líder, más alto que sus enemigos, agitó sus grandes plumas, rugió y pisó fuerte el suelo mientras se acercaba a tres gemsboks, haciendo que huyeran.

«Supongo que no se dieron cuenta de lo poderosos que son sus cuernos», le dije a mi mamá.

Los creyentes en Jesús podemos olvidar el poder que tenemos al enfrentar ataques de nuestro enemigo espiritual, Satanás. Tenemos al Espíritu Santo (Romanos 8:11) y la armadura de Dios para ayudarnos: «Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo» (Efesios 6:11). Satanás quiere desafiar nuestra fe en la Palabra de Dios, cuestionar nuestra identidad en Cristo y tentarnos a pecar. Pero «[el cinto de] la verdad, […] la coraza de justicia, […] el escudo de la fe, […] el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios» nos mantienen firmes (vv. 14-17). Recordemos que somos hijos de Dios y estamos completamente equipados para permanecer fuertes.

De:  Nancy Gavilanes

Reflexiona y ora

¿Por qué a veces te olvidasde usar la armadura de Dios? ¿Cómo puedespermanecer firme en tus batallas?
Dios, graciaspor tu protección.