En Singapur, el gobierno alienta a la gente a apoyar buenas causas mediante la igualación de donaciones. «Complementa» las donaciones a organizaciones benéficas contribuyendo con una cantidad igual o mayor. Al multiplicar las contribuciones, espera incentivar a las personas a participar más en dádivas de caridad.

Este enfoque combinado me recuerda cómo los creyentes en Jesús son llamados a imitar los estándares de santidad de Dios como discípulos. En su carta a los filipenses, Pablo los exhorta a ocuparse en su salvación (2:12) y a «[proseguir] a la meta» (3:12, 14). Y al mismo tiempo, enfatiza: «Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad» (2:13).

Los creyentes en Jesús no son justificados ante Dios por las buenas obras, pero sí existe una idea de complementación en nuestro crecimiento espiritual. Tras habernos salvado por gracia, Dios nos llama a ser santos —apartados para Él—, y nosotros respondemos con sinceridad y gratitud. Obedecerle y agradarle requiere corazón y esfuerzo de nuestra parte, pero no lo hacemos con la fuerza humana, sino que Él nos ayuda. Nos muestra cuando nos equivocamos (Filipenses 3:15), nos da fuerza para resistir la tentación (1 Corintios 10:13) y nos capacita para hacer lo correcto ante sus ojos (Efesios 2:10).

De:  Leslie Koh

Reflexiona y ora
¿Qué te dificulta más ser fiel a Dios y agradarle? ¿Cómo puedes depender más de la fortaleza del Espíritu Santo?
Dios, ayúdame a ser santo y fiel.