Los violines, violonchelos y guitarras Stradivarius están entre los instrumentos musicales más apreciados. Fabricados durante los siglos xvii y xviii, son piezas exclusivas e invaluables. Algo tan precioso merece el mayor cuidado. Por eso, cuando un violonchelo, valuado en más de veinte millones de dólares, cayó de una mesa durante una sesión de fotos, ¡fue realmente impactante!
Así como un Stradivarius debe manejarse con cuidado, también deben serlo nuestras relaciones. Debemos amar a los demás porque Cristo nos amó. En Juan 13:34, Jesús dio a sus discípulos un mandato que requiere un cuidado especial: «Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros». ¿Por qué lo llamó un mandamiento nuevo? Porque estaba arraigado en la manera en que Él amó a las personas. Este nuevo mandato no era descuidado ni trivial, sino intencional, precioso y sacrificial. Amar así conduciría a los discípulos al discipulado, la abnegación y tal vez la muerte. Sería la manera de sobrevivir en un mundo difícil y hostil tras la partida de Cristo. Él también les dijo: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros» (v. 35).
Amemos con cuidado y sacrificio, reflejando el amor invaluable y eterno de Jesús.



