1. Sea consciente de los deseos humanos. Los deseos no son malos, pero los anhelos se vuelven dañinos cuando dominan nuestros pensamientos.
2. Cuidado con los consejos erróneos. Debemos buscar consejo de quienes caminan cerca del Señor Jesús y están fundamentados en su Palabra (Pr 1.5).
3. Tenga cuidado con la impaciencia, la duda o la presión. Estas emociones pueden llevarnos a tomar malas decisiones. Ser paciente es difícil, pero la voluntad de Dios siempre vale la espera.
Cuando le entregó su vida a Cristo, el Espíritu Santo comenzó a morar en su corazón y le selló como hijo de Dios. Si pide y cree, el Espíritu le enseñará a tener una vida consagrada. Decídase a seguirlo con un corazón limpio, buscando su dirección, esperando y escuchando.
BIBLIA EN UN AÑO: ÉXODO 10-12



