Un auditorio lleno de estudiantes de la Facultad de Medicina Albert Einstein escuchaba atentamente mientras la nonagenaria Ruth Gottesman hablaba. Al concluir, ante el asombro, los festejos y la euforia de los estudiantes, Ruth anunció que iba a donar mil millones de dólares para que pudieran terminar sus estudios sin pagar matrícula. Esta es la mayor donación realizada a una escuela de medicina. Sin embargo, en las entrevistas posteriores, parecía que Gottesman era quien había recibido el regalo, ya que mostró alegría y honra por poder donar su dinero.

Proverbios nos dice que así funciona la generosidad. Lejos de quedar empobrecido, quien «reparte» recibe bendiciones inesperadas (11:24). Cuando abrimos nuestras manos a los demás, terminamos con más, no con menos: «el que saciare, él también será saciado» (v. 25). A menudo somos tentados a aferrarnos fuertemente a lo que tenemos, con miedo de que se aprovechen de nosotros o quedemos sin nada. Pero la economía de Dios funciona de manera diferente. Jesús incluso afirmó: «Más bienaventurado es dar que recibir» (Hechos 20:35).

Podemos ser generosos con nuestra vida y recursos, ofreciendo lo que tenemos a los necesitados. Así descubriremos que terminamos recibiendo también. En el reino de Dios, hay suficiente para todos.

De:  Winn Collier

Reflexiona y ora
¿Cómo te ha bendecido dar a otros?¿Dónde podría Dios estarpidiéndote que seas más generoso?
Dios, ayúdame ser generoso.