Un joven se suicidó porque no podía pagar el pasaje de autobús para llegar al hospital para su tratamiento de salud mental. Conmovido, el Dr. Chibanda buscó cómo facilitar los tratamientos. Así nació Friendship Bench, un programa en el que terapeutas se sientan en bancos colocados estratégicamente para aconsejar a los necesitados. ¿Y a quiénes entrenó como terapeutas? ¡A abuelas! Chibanda comentó: «Las abuelas tienen una increíble capacidad para […] hacer que las personas se sientan respetadas y comprendidas».
En Nehemías 3, leemos sobre otro proyecto que involucró a personas poco convencionales. Comprendieron que el muro debía reconstruirse para «no [estar] más en oprobio» (2:17). Mientras Jerusalén yacía en ruinas, las naciones vecinas se burlaban de su derrota. Además de artesanos profesionales, como Uziel, un orfebre (3:8), también colaboraron otros con habilidades diferentes, como Salum, un gobernante (v. 12).
Así como el Dr. Chibanda reconoció la influencia y la compasión de las abuelas para producir un cambio en la atención de la salud mental en Zimbabue, que Dios abra nuestros ojos para ver las fortalezas de cada persona. Él nos ha dotado de recursos y dones únicos (Romanos 12:6). Permitamos que nos utilice para edificar a la iglesia y servir a nuestra comunidad.



