En 2024, el adolescente Keegan se emocionó al pescar un barramundi de sesenta centímetros. Pero su emoción se convirtió en euforia cuando su hermanita le señaló una etiqueta en el pez: pescarlo valía un millón de dólares como parte de una competencia de pesca en Australia. El evento anual se celebra desde 2015; Keegan fue el primero en ganar el codiciado premio mayor.

Aunque las probabilidades de pescarlo eran mínimas, aún más improbable era que un pez capturado al azar tuviera una moneda en la boca. Pero en el Evangelio de Mateo, Jesús instruyó a Pedro: «ve al lago […] y toma el primer pez que saques. Al abrirle la boca, hallarás una moneda» (17:27).

El contexto de esta captura improbable era una pregunta sobre si Jesús pagaba el impuesto del templo (v. 24). La ironía de exigir que Jesús —el Hijo de Dios— pagara un impuesto para sostener el templo de Dios no pasó desapercibida para Él. Señaló que los hijos del rey no pagan impuestos al rey (vv. 25-26).

Pero no había necesidad de ofender a los que escuchaban sus enseñanzas, considerándolo un evasor de impuestos (v. 27). Por eso, instruyó a Pedro a pescar ese pez que tenía la cantidad exacta para pagar el impuesto, tanto de Él como de Pedro. Quizá, en parte, nos recuerda que Dios provee siempre a sus hijos mientras lo siguen.

De:  Monica La Rose

Reflexiona y ora

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Dios, ayúdame a descansar en tu provisión.