En su libro Generation to Generation, el terapeuta familiar Edwin Friedman incorporó la frase «una presencia no ansiosa». Su tesis sostiene que «el clima estadounidense contemporáneo se ha vuelto tan crónicamente ansioso que la sociedad ha entrado en una regresión emocional tóxica para un liderazgo bien definido». Se centró en cómo la ansiedad crónica se propaga dentro de un sistema: una familia, un lugar de trabajo, una congregación. Sin embargo, de la misma manera, un líder puede ofrecer una presencia no ansiosa en esos entornos, convirtiéndose en un agente de paz en medio de la tormenta.

David escribió el Salmo 4 en medio de una de las tormentas de su vida. Estaba envuelto en la ansiedad, entonces clamó a Dios: «En la angustia me has aliviado; ten piedad de mí, escucha mi oración» (v. 1 lbla). Aunque temía por su vida, era consciente de que sus seguidores también tenían miedo: «Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien?» (v. 6).

¡La decisión de David de confiar en Dios creó una presencia no ansiosa en presencia de la ansiedad! «En paz me acostaré y asimismo dormiré», dijo, «porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado» (v. 8).

Nosotros también podemos descansar en la presencia no ansiosa que Dios provee. Podemos extender su paz dondequiera que vayamos.

De:  John Blase

Reflexiona y ora
¿Qué situación actual te está causando ansiedad? ¿Cómo sería liderar con una presencia no ansiosa?
Dios de paz, solo tú me tranquilizas.