En el campeonato escolar de lucha libre, niños de tan solo ocho años se enfrentaban utilizando hábiles técnicas para derribar a sus oponentes y ganar. La lucha, un deporte antiguo, exige una combinación de derribos, escapes, inmovilizaciones y otras maniobras. Una pequeña niña de tercer grado —favorita del público— era más rápida que el resto, y usaba movimientos veloces que engañaban a sus rivales hasta derrotarlos.

Jacob también utilizó estrategias astutas en una lucha contra su hermano gemelo Esaú, para obtener su primogenitura y la bendición de su padre (Génesis 25:33; 27:27-40). Pero al robar la bendición, tuvo que huir de la casa de su padre, depender de su astuto suegro y vivir temiendo la ira de su hermano.

Luego, se encontró solo, luchando toda la noche con un hombre que era Dios mismo, el cual le dijo: «Déjame porque raya el alba» (32:26). Pero Jacob respondió: «No te dejaré, si no me bendices» (v. 26). Por fin, Jacob buscaba una bendición propia, tomándose de Dios hasta que se le cambió el nombre para reflejar su corazón transformado.

Para obtener esa rica bendición de Dios, no necesitó estrategias engañosas; solo perseverancia. Jacob estaba aprendiendo a vivir en relación con Dios. Es una toma sincera y firme; un movimiento que Dios recompensa.

De:  Patricia Raybon

Reflexiona y ora

¿Qué significa para titomarte firmemente de Dios?¿Cómo te ha bendecido la perseverancia espiritual?
Padre, hazmeespiritualmente perseverante.