Filipenses 2.12, 13

De vez en cuando, un sentimiento de insuficiencia surgirá en todos nosotros, pero por medio del Espíritu Santo, tenemos el poder para combatirlo. He aquí tres pasos a seguir:

1. Reconozca su debilidad. Imagínese que un vecino le cuenta que su hermana enfrenta una enfermedad mortal y siente miedo por lo que viene después de la muerte. Dios le impulsa a compartir su esperanza en Cristo, pero la insuficiencia casi lo detiene. Sentirse inseguro es normal; seguir la dirección de Dios requiere reconocer nuestro miedo. Por ejemplo, podemos orar: “Señor, no me siento capaz. Ayúdame a dar testimonio de Ti a mi vecino”.

2. Ore por fortaleza. Diga: “Padre, sé que esto es lo que quieres que haga, así que confío en que serás fiel a tu Palabra. Dijiste que me harías suficiente en Cristo Jesús”. El Señor asume la responsabilidad de capacitarle para saber qué decir, cómo decirlo y entregar su mensaje en el espíritu apropiado (Mt 10.20).

3. Dé un paso de fe. Haga algo que le impulse hacia la oportunidad dada por Dios, permitiéndole demostrar su poder y su capacidad al depender de Él.

Deje que Dios transforme su insuficiencia en victoria. Él se deleita en manifestarse en la vida de sus hijos. Al mirar más allá de sus limitaciones hacia Cristo, encontrará gozo y confianza.

BIBLIA EN UN AÑO: 1 SAMUEL 1-3