La palabra Trinidad no se encuentra en la Biblia, pero la verdad de ella sí. Si bien hay un solo Dios, la Deidad consiste en tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Todas son igualmente omniscientes, omnipotentes, omnipresentes, eternas e inmutables, pero cada una tiene una función única.
La Biblia no solo muestra cómo cada miembro de la Trinidad cumple un papel específico, sino que también revela cómo esos tres roles se interrelacionan y trabajan en armonía para hacer posible la salvación y la santificación.
Habiendo diseñado la redención de la humanidad, el Padre puso en marcha sucesos y profecías que culminaron en la vida y muerte de nuestro Salvador. El Hijo cumplió el plan, al venir al mundo y morir por nuestros pecados (Jn 6.37, 38). El Espíritu Santo hace que reconozcamos la evidencia de Dios (Ro 1.19, 20), respondamos a su gracia salvadora (Jn 16.8) y transforma la vida de quienes hemos creído en Cristo (2 Co 5.17).
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son iguales en sus atributos divinos. Sin embargo, cada uno tiene una responsabilidad diferente cuando se trata de la necesidad más grande de la humanidad. Tómese un momento hoy para agradecer a cada miembro de la Trinidad por las muchas bendiciones que ha recibido.
BIBLIA EN UN AÑO: DEUTERONOMIO 1-2



