Efesios 3.14-21

¿Alguna vez se ha sentido inadecuado para cumplir el llamado de Dios? Todos luchamos con esos sentimientos cuando ciertas responsabilidades parecen mayores de lo que un ser humano puede lograr. A veces tratamos de convencernos de que una tarea es demasiado grande o que Dios espera demasiado de nosotros.

Cuando este es el caso, podríamos estar tentados a alejarnos de tremendas oportunidades dadas por Dios. Por ejemplo, a veces el Señor provee una situación que es perfecta para compartir las buenas nuevas de Cristo con alguien más. Pero ¿con qué frecuencia damos marcha atrás y terminamos perdiendo esas oportunidades porque tenemos miedo de no saber qué decir?

La insuficiencia crece a partir del miedo. No importa cuán incapaces nos sintamos, la aprensión no debe detenernos. Incluso si creemos no estar a la altura de las tareas que Dios nos llama a cumplir, ¡el Espíritu Santo es suficiente! Como creyentes, no necesitamos habilidades perfectas; solo estar dispuestos.

Segunda a Timoteo 1.7 nos dice que Dios nos ha dado un espíritu de poder, no de timidez. Lo único que el creyente tiene que hacer es dar un paso de fe; el Espíritu Santo nos dará su fuerza y su valentía para acompañarnos.

BIBLIA EN UN AÑO: RUT 1-2