Dios desea lo mejor para nosotros. La Biblia describe a Dios como paciente con la humanidad, pues desea que “todos procedan al arrepentimiento” (2 P 3.9). Muchos creyentes pueden testificar que nuestro Padre misericordioso les concedió múltiples oportunidades antes de que se entregaran a Cristo.

Si piensa que el Señor toma a la ligera las segundas oportunidades, lea el pasaje de hoy: muestra cómo Dios ve a la humanidad. Por nosotros mismos siempre fallaremos, pero su gracia es mucho mayor que nuestras faltas (Ro 5.20).

El Padre celestial es un juez justo que no puede pasar por alto las transgresiones; de hacerlo, dejaría de ser el Dios santo y recto revelado en las Sagradas Escrituras. Para Él, la gracia es acción, y por ello estableció un plan para toda la humanidad: quien cree en Jesucristo como Salvador es perdonado. Somos justificados por la fe y vivimos en paz con Dios (Ro 5.1). Nuestra rebelión ha cesado, y desde la perspectiva del Padre, sus hijos son vistos como si nunca hubieran hecho nada malo.

Jesucristo es nuestra segunda oportunidad. Sin Él, no hay salvación, ni justificación, ni gracia. El Salmo 63.3 dice: “Mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán”. Tómese un momento hoy para agradecer al Señor por este regalo maravilloso.

BIBLIA EN UN AÑO: GÉNESIS 8-11