Por la mañana, Sara escribió su lista de tareas para el día, pero fue interrumpida por una familia que necesitaba recibir con urgencia una tarjeta de gasolina de la iglesia. Sara estaba ocupada, pero sabía que Dios quería que ayudara, así que aceptó llevarles la tarjeta al hotel donde la iglesia los había alojado unas semanas. Miró la dirección y notó que era más lejos de lo que pensaba. Se quejó ante Dios: ¡Voy a gastar demasiado combustible para llevarles esto!

En su interior, sintió estas palabras: ¿Acaso no te he provisto? Con humildad, respondió: Sí, Dios. Perdona mi actitud. Cuando llegó, les entregó la tarjeta y sostuvo a su bebé. De regreso, agradeció a Dios por bendecirla con esa sencilla pero hermosa oportunidad.

En sus viajes a Sunem, en Israel, Eliseo encontró a una mujer con un corazón servicial. Ella le insistía que se quedara a comer, así que iba con frecuencia «a la casa de ella a comer» (2 Reyes 4:8). Junto con su esposo, incluso le prepararon un cuarto para que tuviera dónde quedarse cuando visitara el pueblo (vv. 9-10). En su gracia, Dios los bendijo con la promesa de un hijo (v. 16).

Ya sea sirviendo a un profeta de Dios o a una familia sin hogar, cuando estamos abiertos a su plan y priorizamos su lista de tareas, Él se complace en bendecirnos con gozo.

De:  Anne Cetas

Reflexiona y ora

¿Qué interrupciones podrían serel plan de Dios para ti? ¿Cómo puedes servirde maneras que son lo mejor para otros?
Dios, abre mi corazón a tu voz.