Impulsado por poderosos vientos, el incendio arrasó durante días. El historiador Tácito describe una escena llena de gritos y ciudadanos huyendo. Casi dos tercios de Roma fueron destruidos. El emperador Nerón acusó falsamente a los creyentes en Jesús de haber iniciado el fuego. Los odiaba y los escogió como chivos expiatorios de la catástrofe, la cual, se rumoreaba, había sido ordenada por él.

Nehemías también enfrentó el calor abrasador de acusaciones falsas. Tras ser siervo del rey de Persia, se le permitió volver a Jerusalén con otros israelitas para reparar sus muros (Nehemías 2:1-10). Pero cuando fueron reconstruidos, los enemigos acusaron a los judíos de tener «planes de rebelarse», y a Nehemías, de querer «ser su rey» (6:6 NVI). ¿Cómo respondieron? Proclamando y demostrando su inocencia (v. 8), manteniéndose firmes en el poder de Dios (v. 11) y orando con fervor a Él (v. 14). Las naciones enemigas terminaron «atemorizadas y humilladas» al reconocer que «ese trabajo se había hecho con la ayuda de […] Dios» (v. 16 nvi).

A veces, nos acusarán falsamente. Pero Dios nos dará la fortaleza para perdonar a nuestros acusadores y mantener «una conducta tan ejemplar que, aunque [nos] acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras […] y glorifiquen a Dios» (1 Pedro 2:12).

De:  Tom Felten

Reflexiona y ora

¿Por qué los creyentes en Jesússon a veces acusados falsamente? ¿Cómopuedes vivir una fe valiente?
Dios, ayúdamecuando me acusen.