Woody Cooper estaba entre la multitud ruidosa el día que Dorothy Counts, una niña negra, se inscribió en una escuela secundaria de solo estudiantes blancos. Algunos gritaban insultos raciales y le arrojaban basura, pero Woody guardó silencio, incluso cuando una mujer exclamó: «¡Chicas, escúpanla!». Tiempo después, se preguntó: ¿Por qué no dije algo? Solo era otra estudiante que iba a la escuela. Por décadas, la culpa lo persiguió, especialmente después de verse en una foto de noticias de aquel día. Finalmente, cuarenta y nueve años después, buscó a Dorothy para disculparse.

Woody aprendió que mostrar amor y apoyo a otro ser humano no se trata solo de valentía, sino de actuar como Jesús. El apóstol Juan enseñó esta lección a iglesias acosadas por falsas enseñanzas sobre Cristo y su amor.

Escribió: «Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso» (1 Juan 4:19-20). Y agregó: «El que ama a Dios, ame también a su hermano» (v. 21).

Woody y Dorothy reflejaron ese amor al convertirse en íntimos amigos. Juntos, hablaron en iglesias y escuelas. La noche antes de que él muriera, ella fue a verlo, y después dijo: «Lo amé, y sé que él me amaba». Así es Jesús, y nosotros podemos ser iguales con el amor transformador de Dios.

De:  Patricia Raybon

Reflexiona y ora
¿Cuándo fallaste en amar como Cristo? ¿Cómo puedes mostrar mejor su amor?
Jesús, guíame a amar como tú.