Proverbios 16.9

A nadie le gusta esperar, pero ¿por qué? Quizá porque nos recuerda que no tenemos el control; alguien o algo más decide el momento de las cosas. Aunque la causa inmediata sea un semáforo o la fila en el supermercado, en última instancia quien gobierna todas las demoras es el Señor. Él es Soberano sobre el cielo y en la Tierra, y nuestro tiempo y nuestros horarios están en sus manos.

Esto significa que, en cada demora, en realidad estamos esperando a Dios de alguna manera. Tal vez haya pensado que la expresión “esperar en el Señor” solo se aplica a buscar su guía o una respuesta a la oración, pero puede abarcar mucho más al recordar que Él controla todas las pequeñas inconveniencias y frustraciones de nuestra vida diaria.

En la vida cristiana, aprender a esperar es importante porque hasta que usted no lo haga, le será difícil caminar en obediencia a Dios, tener una vida de oración efectiva o experimentar la paz de descansar en su amorosa soberanía. Debemos aprender a confiar en su juicio —en todas las cosas (Sal 27.14).

La próxima vez que deba esperar, recuerde que para Dios nada es sorpresa. Él desea usar esos momentos para enseñarle paciencia y fortalecer su fe.

BIBLIA EN UN AÑO: JOSUÉ 1-3