Un admirador de J. R. R. Tolkien le preguntó: «¿Por qué los héroes de El Señor de los Anillos simplemente no volaban en las gigantescas águilas hacia Mordor?». En una entrevista posterior, Tolkien admitió: «Eso habría hecho la misión mucho más fácil». Pero respondió de modo sorprendentemente tajante: «Cállate».

Su respuesta poco elegante nos deja una lección. Podemos preguntar algo similar al Gran Narrador, Dios: «Tú eres el Todopoderoso. ¿Por qué no solucionas mi problema?».

Aunque la Biblia está llena de preguntas difíciles para Dios, Él no nos manda callar. Pero cuando nos encontramos ante su presencia, tendemos a quedar callados.

Job, que sufrió enormemente, tenía grandes preguntas. Con sus hijos muertos, su riqueza perdida y su salud arruinada, lamentó ante Dios: «Clamo a ti, y no me oyes» (Job 30:20). Finalmente, Él respondió, pero de una manera sorprendente: «Yo te preguntaré, y tú me contestarás» (38:3). Job no tuvo respuesta y concluyó: «yo hablaba lo que no entendía» (42:3).

Si las águilas de Tolkien hubieran llevado a Frodo y Sam al corazón del mal en Mordor, no habría habido misión, ni historia, ni desarrollo de los personajes. Dios está escribiendo una historia y desarrollando tu carácter y el mío a través de ella. Estamos en una misión en la mayor comunidad de todas.

De:  Tim Gustafson

Reflexiona y ora

¿Cuándo te preguntaste por qué Dios no te hacía la vida más fácil? ¿Cómo lo ves obrando?
Dios, enséñame hoy sobre tu carácter.