Sus resultados podrían aportar a las áreas cosmetológica, farmacológica, biotecnológica y biomédica.
Conquistadores silenciosos de la tierra y el mar, los caracoles son, sin duda, una de las especies más curiosas de nuestro planeta, es así como la investigación de estos moluscos gasterópodos con una concha espiral, y que producen una gran cantidad de baba, ha estado desde hace ya algún tiempo más centrada en estudios de las especies terrestres que de las marinas.
Considerando esto, Alexandra Camacho del Río, estudiante de tercer año de Ingeniería en Biotecnología de la Facultad de Recursos Naturales Renovables de la Universidad Arturo Prat, decidió desarrollar su trabajo con caracoles marinos, demostrando que una buena idea es el inicio para una innovadora contribución a la actividad científica.
De acuerdo a la estudiante, la idea de presentar un proyecto nació con el profesor de zoología, Dr. Guillermo Guzmán, hoy director de investigación de la UNAP. “En clases hablaba con pasión de la biodiversidad marina y lo poco explorada que se encontraba esta área de investigación. Abriendo un abanico de oportunidades con diferentes especies. Él me oriento con su experiencia en la selección de caracoles, (para ver) cuáles podrían ser más útiles para mi investigación”.
Surge así su proyecto, “La baba de caracol marino una alternativa para la baba de caracol terrestre”, financiado por el Fondo de Emprendimiento Estudiantil de MINEDUC con el patrocinio de los académicos y doctores UNAP, Margarita Briceño y Guillermo Guzmán. “Ellos me brindaron el apoyo, para llevar a cabo la iniciativa de postular a los Fondos de Desarrollo Institucional, en la línea de Emprendimiento Estudiantil. Propuesta desarrollada dentro del marco de la innovación tecnológica, de procesos y prácticas sustentables”.
Camacho (en la imagen) afirma que la iniciativa pretende evidenciar la presencia de componentes bioactivos en el mucus de 3 especies de gasterópodos marinos, a través de metodologías analíticas realizadas en laboratorios, con su compañero de carrera, Nelson Cepeda. “Este mucus no sólo le permite al organismo desplazarse, sino que además le brinda la capacidad de protegerse y combatir diferentes toxinas, con las que se ve enfrentado en su hábitat natural”.
Agregó que, en los resultados de este proyecto, se podrían encontrar compuestos relevantes para el área cosmetológica, farmacológica, biotecnológica y biomédica.
Biotecnología Azul
Inspirada por sus profesores y motivada por el amor al mar, Alexandra añade que “mis perspectivas como profesional están dirigidas a la biotecnología azul, que corresponde a una disciplina enfocada en explorar y aprovechar los recursos bióticos marinos, es decir organismos acuáticos. Aspiro a trabajar como investigadora en el área de ciencias del mar, generando nuevos productos. Así desde la perspectiva de una buza profesional consciente, velaré por el uso sustentable, preservando las especies y su ambiente, encontrando soluciones a diferentes problemas que se presentan en la actualidad”.
Investigar
Respecto a cómo decidió por su carrera y transformar a la investigación en una nueva pasión de vida, esta joven precisa que tras ser madre optó por estudiar la carrera de Ingeniería en Biotecnología: “Cuando tuve la oportunidad de volver a estudiar, un amigo que en ese entonces trabajaba en Admisión de la UNAP, me presentó la carrera. Fuimos al campus Huayquique a conocer los laboratorios, donde quedé enamorada del Campus, de lo interesante e innovador que me pareció trabajar con ciencia aplicada”.
En el primer año asistió de forma ocasional a un laboratorio extracurricular, por una invitación abierta que realizó un profesor en clases. “Aquí descubrí un mundo completamente nuevo, en el que se me encomendó trabajar con microorganismos. Así de a poco fui puliendo mi técnica para sembrar bacterias y obtener colonias individuales”, relató.
Fuente : Emol