Gracias por su consulta. Su inquietud tiene que ver con una parte de un pasaje bíblico más extenso, concretamente Marcos 16:9-20, el cual es considerado por los eruditos, como un pasaje bíblico que está en debate en cuanto a su autenticidad. Charles Ryrie, en la nota de estudio relacionada con este pasaje bíblico dice lo siguiente, y lo cito textualmente: Estos versículos no aparecen en dos de los más fidedignos manuscritos del Nuevo Testamento, aunque forman parte de muchos otros manuscritos y versiones. Si no forman parte del texto genuino de Marcos, el abrupto final del versículo 8 se debe probablemente a que los versículos con que se cerraba el original se han perdido. La dudosa autenticidad de los versículos 9-20 hace que sea poco prudente el construir una doctrina o basar una experiencia en ellos, especialmente en los versículos 16 a 18. Hasta aquí la cita de Charles Ryrie. Sobre lo mismo, pero otro autor, C. I. Scofield en la nota de estudio sobre este pasaje bíblico dice lo siguiente: Los dos manuscritos más antiguos, el Sinaítico y el Vaticano, no contienen los versículos 9-20. Otros manuscritos incluyen este pasaje, pero con omisiones y variantes parciales. Sin embargo, Ireneo e Hipólito lo citaron en el segundo o tercer siglo. Hasta aquí la cita de este autor. Otro autor, esta vez John MacArthur, también en su nota de estudio sobre este pasaje bíblico dice lo siguiente: La evidencia externa sugiere fuertemente que estos versículos no fueron parte del texto original del evangelio de Marcos. Aun cuando la mayoría de los manuscritos griegos contienen estos versículos, los más tempranos y más confiables no los contienen. Hasta aquí la cita de este autor. Todo esto, amable oyente, para tomar conciencia que estamos ante un pasaje bíblico en debate en cuanto a su autenticidad. Es pertinente el consejo de Charles Ryrie en cuanto a que es poco prudente el construir una doctrina o basar una experiencia en este pasaje bíblico, en especial en los versículos 16 a 18 que justamente son los versículos sobre los cuales Usted ha hecho su consulta. Leamos por tanto los versículos 14 a 18 para incluir el contexto. Dice así: “Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a os que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.” Jesús reprocha a los once apóstoles mientras estaban sentados a la mesa, Judas Iscariote no estaba porque ya se había suicidado. El reproche fue por cuanto algunos de ellos no creyeron el testimonio de otros en cuanto a que habían visto a Jesús resucitado. Acto seguido, les entrega lo que se llama la gran comisión. Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Hasta aquí el texto no reviste ninguna dificultad en cuanto a su significado. Pero a partir de aquí empiezan las dificultas. La primera. Cuanto el texto dice: El que creyere y fuere bautizado será salvo. ¿De qué bautismo está hablando? ¿Del bautismo en agua o del bautismo en el Espíritu? Si está hablando del bautismo en agua, ¿Está dando a entender que el bautismo en agua es requisito para la salvación? Bueno, de hecho, algunos han entendido que el bautismo del cual se está hablando aquí es el bautismo en el Espíritu, el cual efectúa Cristo, mediante el Espíritu Santo en todo aquel que lo recibe como Salvador. Podrías ser que se trate de esto. Lo que no puede ser es que se trate del bautismo en agua, porque eso significaría que además de la fe, serían necesarias las obras, como bautizarse en agua, para ser salvo, lo cual es contrario a la enseñanza bíblica. La Biblia enseña que la salvación es exclusivamente por fe, aparte totalmente de cualquier obra. Esto se confirma en el mismo texto de Marcos, cuando a renglón seguido dice: Mas el que no creyere será condenado. No dice: Mas el que no creyere y no fuere bautizado será condenado. La salvación es por la sola fe. Fe más nada. El bautismo en agua es nada más que un paso de obediencia por parte de los que ya son salvos. El creyente se bautiza en agua porque ya es salvo, no se bautiza en agua para ser salvo. La segunda dificultad tiene que ver lo que dice en los versículos 17 y 18. Comienza diciendo: Y estas señales seguirán a los que creen. Luego se hace una lista de esas señales que seguirán a los que creen. Echar fuera demonios, hablar nuevas lenguas, tomar serpientes en las manos sin sufrir daño, beber cosa mortífera, o veneno, sin sufrir daño alguno, y poner las manos sobre los enfermos para que se sanen. Algunos han entendido este pasaje bíblico en el sentido que todos los creyentes deben manifestar las señales antes anotadas, pero ¿Es eso en realidad lo que se desprende del texto? Existen varias dificultades para entenderlo así: Jesús está dirigiendo estas palabras a los once, no a los que iban a creer en el mensaje que prediquen esos once. La primera parte del versículo 14 dice: Finalmente se apareció a los once mismos. Por otro lado, la frase que dice: Y estas señales seguirán a los que creen. No necesariamente se debe entender en el sentido de que estas señales se manifestarán en aquellos que creen en el mensaje que prediquen los once, sino más bien que estas señales se manifestarán en los once que van a ir por todo el mundo predicando el evangelio. Esto queda confirmado por cuanto en obediencia al mandato de Jesús y luego que Jesús fue recibido arriba en el cielo, los once comenzaron a predicar en todas partes. Ponga atención a lo que dice Marcos 16:20 “Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén” Este texto está hablando de los once. Dice que los once, saliendo, predicaron en todas partes. Pero note la manera que lo hicieron. Dice el texto que el Señor les ayudaba. ¿De qué manera? Mire otra vez lo que dice el texto: Confirmando la palabra de esos once con las señales que la seguían. ¿Qué significa esto? Pues que el echar fuera demonios, hablar nuevas lenguas, tomar en las manos serpientes sin sufrir daño, beber cosa mortífera sin sufrir daño y poner las manos sobre los enfermos para que se sanen, eran señales. Una señal sirve para indicar algo, o para mostrar algo. ¿Qué es lo que las señales anteriormente mencionadas estaban indicando o mostrando? Indicaban que el mensaje que predicaban los once era un mensaje auténtico, un mensaje verdadero, un mensaje proveniente de Dios. Las señales estaban confirmando el mensaje de los once apóstoles. Estas señales estuvieron presentes en buena parte del primer siglo no sólo en la predicación del evangelio por parte de los apóstoles sino también en la predicación del evangelio por parte de creyentes estrechamente asociados con los apóstoles. Pero una vez que el mensaje del evangelio se hizo conocido como un mensaje transformador de vidas, ya no hacía más falta las señales que lo confirmen como un mensaje divino, genuino y poderoso. Para el segundo siglo, estas señales prácticamente dejaron de existir. Algo interesante es notar que el apóstol Pablo usó como argumento para defender su apostolado, las señales que aparecen en el evangelio de Marcos. 2 Corintios 12:12 dice: “Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros.” Pablo habla de estas señales como “las señales de apóstol” en clara alusión a que eran algo propio de los apóstoles y quizá en personas asociadas con ellos. Estas señales jamás fueron diseñadas para que se manifiesten en todos los creyentes indiscriminadamente. Más bien la Biblia enseña que no todo creyente tiene poder para manifestar esas señales. 1 Corintios 12:29-30 dice: “¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?” Estas son preguntas retóricas y la respuesta obligada a cada una de estas preguntas es: No. Un examen de lo que fue la iglesia en el primer siglo, cuando los apóstoles todavía estaban presentes muestra que, hubo manifestaciones de expulsión de demonios, como por ejemplo cuando Pablo liberó de un espíritu de adivinación a una muchacha, según Hechos 16. Hubo manifestación de hablar nuevas lenguas, como por ejemplo cuando descendió el Espíritu Santo sobre los que estaban en el aposento alto en el día de Pentecostés, según Hechos 2. Hubo casos de tomar en las manos serpientes sin sufrir ningún daño, como por ejemplo cuando Pablo estando en la isla de Malta, después del naufragio, mientras tomaba unas ramas secas le mordió en la mano una víbora, pero Pablo sacudió la víbora en el fuego y ningún daño padeció, según Hechos 28. Hubo casos en los cuales los apóstoles hicieron espectaculares milagros de sanidad, como por ejemplo, hacer que un paralítico camine, según Hechos 2. No existe registro de que algún apóstol hubiera bebido cosa mortífera sin sufrir ningún daño, pero es muy posible que esto también ocurrió, pero no ha sido registrado. Se cumplió entonces la palabra de Jesús de que estas señales seguirán a los apóstoles, no necesariamente a todos los creyentes en general. Con esto no estoy desconociendo que hoy en día se estén echando fuera demonios, o que milagrosamente los siervos de Dios estén siendo preservados de peligros de mordeduras de víboras o de beber cosas mortíferas o de cualquier otro peligro. Tampoco estoy desconociendo que hoy en día Dios está sanando milagrosamente, según su soberana voluntad, lo único que estoy diciendo es que las señales de las cuales se habla en Marcos 16:17-18 tenían que ver con los apóstoles.