Gracias por su consulta amigo oyente. Estoy de acuerdo contigo, David, en cuanto a que es una consulta muy interesante. Es algo que muchas veces lo he leído, pero jamás he prestado atención a lo que nuestro amable oyente lo ha notado. Qué tal si comenzamos por dar lectura al pasaje bíblico donde aparece este episodio en la vida de Jesús. Se encuentra en Lucas 22:39-46. La Biblia dice: “Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron. Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. Cuando se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza; y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.” Lo relatado en este pasaje bíblico, aconteció poco antes del arresto de Jesús, lo cual desencadenó en su muerte por crucifixión. Los evangelios de Mateo y Marcos muestran que los discípulos que estaban más cerca de Jesús fueron Pedro, Jacobo y Juan. El pedido de Jesús a estos discípulos fue: Orad que no entréis n tentación. Luego Jesús se apartó de ellos a no mucha distancia, como de un tiro de piedra, dice el texto, y allí Jesús se puso de rodillas en oración. Sabiendo lo que estaba por suceder, Jesús oraba diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Esto no significa que Jesús estaba renuente a ir a la cruz, porque él mismo dijo que vino para dar su vida en rescate por muchos. La agonía de Jesús se explica por la inminencia de que el pecado del mundo sea puesto sobre sus espaldas. Fue necesario que intervenga un ángel del cielo para fortalecerle. Dice el texto en el evangelio de Lucas, que Jesús oraba tan intensamente que sudaba y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían a tierra. Cuando Jesús terminó de orar, se levantó y se dirigió hacia donde estaban sus discípulos y los encontró durmiendo a causa de la tristeza. Aquí es donde surge la inquietud. ¿Cómo se supo que Jesús sudaba cuando oraba y más todavía que su sudor era como grandes gotas de sangre que caían a tierra? No olvidemos que Pedro, Jacobo y Juan estaban a distancia de un tiro de piedra de Jesús, y sobre eso, estaban durmiendo. Yo de mi parte añadiría ¿Cómo se supo lo que Jesús decía al orar, si los testigos más cercanos estaban a distancia de un tiro de piedra y sobre eso, dormidos? En respuesta, es necesario señalar en primer lugar, que por ser la palabra de Dios, no puede tener errores de ninguna naturaleza. Si algo afirma la Biblia es porque así exactamente fueron las cosas. Los teólogos conocen a esto como la infalibilidad de las Escrituras. Las Escrituras son infalibles por cuanto son inspiradas por Dios. 2 Timoteo 3:16 dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” Dios dirigió la actividad de los autores humanos de modo que, compusieran y registraran sin error alguno la palabra de Dios a los hombres. La inspiración no significa que Dios ha dictado mecánicamente las Escrituras, sino que Dios se ha asegurado que, respetando la identidad propia de los autores, sin embargo lo que ellos escribieron era exactamente lo que Dios quería que quede por escrito. Algunas cosas en la Biblia son eventos históricos, los cuales son relatados por los escritores o por personas cercanas a los escritores. Otras cosas, donde no había testigos fueron reveladas por Dios a los escritores. Por ejemplo, la creación tal cual como aparece en el libro de Génesis. Nadie estuvo presente para testificar como fueron las cosas. Dios tuvo que revelar a Moisés lo que pasó y Moisés lo registró por escrito sin error. Igual sucedió en el monte de los Olivos. ¿Cómo se supo lo que Jesús dijo en su oración y cómo se supo que sudaba copiosamente y que su sudor era como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra, si los testigos más cercanos estaban a distancia de un tiro de piedra y sobre eso, dormidos? La respuesta es que todo eso fue revelado por Dios mediante el Espíritu Santo al escritor de esas palabras, es decir a Lucas y Lucas lo registró sin error alguno, porque toda Escritura es inspirada por Dios.

Veamos la siguiente consulta. Es de un amigo oyente de Bogotá, Colombia, quien nos escucha a través de la Red de Radiodifusión Bíblica. La consulta tiene que ver con el verdadero nombre para Dios en el Antiguo Testamento. Dice el amigo oyente que algunas versiones de la Biblia dicen que es Jehová, otras Yaveh y en otras Yo Soy. ¿Cuál es el nombre verdadero?

Dios utiliza varios nombres en el Antiguo Testamento, amable oyente. Todos los nombres de Dios en el Antiguo Testamento, se originan en tres nombres que se los conoce como los nombres primarios de Dios. Estos nombres son: Primero, El, (letras E y L) no el artículo ni el pronombre. El significa fuerte o poderoso. Segundo, Jehová. Este es el nombre más conocido de Dios en el Antiguo Testamento. Significa Yo Soy o Yo Soy el que Soy. Tercero, Señor, que significa el Amo o el Dueño. De estos tres nombres primarios para Dios parten un buen número de nombres compuestos para Dios. Pero su inquietud tiene que ver con el nombre Jehová, adoptando la forma como aparece en la versión Reina Valera. Este nombre tiene sus raíces en el tetragrámaton hebreo YHWH. Un tetragrámaton simplemente significa cuatro letras juntas. Como notará, son cuatro consonantes imposibles de pronunciarse por sí solas. Hace falta algunas vocales para poder pronunciar esta palabra. Es por este motivo que se ha recurrido a un artificio. Al tetragrámaton se le han incorporado las vocales de la palabra hebrea Adonai, que significa Señor, otro nombre para Dios. De aquí nace la palabra Jehová. La pronunciación de esta palabra es algo incierta, y eso explica que en algunas versiones de la Biblia como Reina Valera, aparece como Jehová. En la Biblia de Jerusalén aparece como Yahveh, y en otras versiones de la Biblia aparece como Yahweh. En todo caso, la raíz es el tetragrámaton YHWH. YHWH significa: Yo soy el que soy. Eso lo sabemos por lo que dice Éxodo 3:14 donde leemos lo siguiente: “Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.”