No es así, amigo oyente. Pero antes de proseguir y para que todos estemos al tanto de los términos, debemos señalar que los Unitarios son los que sostienen la doctrina que no existe más de una persona en la Deidad. En defensa de esta doctrina, echan mano de varios argumentos, entre ellos, que la doctrina de la trinidad es un invento de la iglesia católico romana y que Tertuliano fue el gestor de esta doctrina. Pero no hay nada más alejado de la verdad. La doctrina de la trinidad proviene de la revelación que la Deidad ha hecho sobre sí misma a lo largo y a lo ancho de la Biblia. En el Antiguo Testamento se insinuó la existencia de más de una persona en la Deidad. Considere por ejemplo lo que dice Génesis 1:26 “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.” ¿Con quién estaba hablando Dios cuando dijo: Hagamos al hombre? Los unitarios responderían a esta pregunta diciendo: Dios estaba hablando con los ángeles, pero ¿Tienen los ángeles la capacidad de crear, para que Dios les diga: Hagamos al hombre? Dios no pudo haber estado hablando con alguien inferior a él sino con alguien semejante a él. De manera que el Antiguo Testamento nos da indicios de una pluralidad, más de uno, dentro de la Deidad. Lo que el Antiguo Testamento insinúa, el Nuevo Testamento lo confirma. Considere por ejemplo lo que dice Mateo 28:19 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” Los que recibían el mensaje de los apóstoles y creían en Cristo como su Salvador, debían ser bautizados en agua como demostración externa del cambio interno que habían experimentado. Este bautismo se debía realizar en el nombre, note el número singular del sustantivo nombre, no dice los nombres, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. De aquí se deduce que en la unidad de la Deidad, Dios es uno, existen tres personas de la misma esencia, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Cada una de estas personas es Dios, pero no son tres Dioses, sino un solo Dios verdadero. Esto es lo que se conoce como la doctrina de la trinidad. Como notará, no es invento de ninguna religión, sino que es lo que la Biblia enseña. Ahora con respecto a Tertuliano, que según los Unitarios es el gestor o el inventor de la doctrina de la trinidad, ponga atención a lo que un artículo que circula libremente en Internet dice de este personaje. Cito textualmente: Una de las principales figuras del siglo III para el cristianismo, Quinto Septimio Florencio Tertuliano, más conocido simplemente como Tertuliano, nació en el seno de una familia gentil, o pagana, en Cartago, Africa, hacia el 150-160 d. C. Su padre era centurión de la armada proconsular, y Tertuliano, tras una juventud disipada y licenciosa, según su propio testimonio, se convirtió al cristianismo en la ciudad de Roma, hacia el año 195 d. C. Siendo después, según Jerónimo, presbítero de las iglesia de Cartago. Sus primeras obras, mientras era católico, antes de hacerse Montanista, son escritos generalmente apologéticos contra los paganos y las diversas herejías y cismas de la época. En estas obras se nota su educación como abogado por la retórica que usa en sus argumentos, a veces mordaz y otras veces directamente tomada del derecho romano. Tertuliano de Cartago hubiese sido un santo del siglo III para la iglesia católico romana, conocido como azote de los herejes y defensor de la ortodoxia, si no hubiese abrazado, en el año 207 d. C. El Montanismo, del que tanto habló Ireneo de Lyon, tratándolo más como grupo “heterodoxo” que como herejía. Ya como Montanista, Tertuliano siguió escribiendo tratados contra las herejías, que han sido capitales para entender el posterior desarrollo de la teología cristiana. Quizá la más importante es su tratado “Contra Praxeas”, un alegato contra un tal Praxeas, que en la iglesia de Roma se opuso al Montanismo y su interpretación acerca de la relación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Así, Praxeas predicaba el llamado “patripasiosismo” herejía que explicaba que Dios unas veces actuaba como Padre, otras como Hijo, y otras como Espíritu. Así, entonces el Padre sufrió también la pasión, puesto que el Padre es el Hijo. Tertuliano entonces postula la siguiente fórmula para entender la relación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo: Esa fórmula es que hay en el Dios único una sola sustancia y tres personas diferentes. Tertuliano es así el primero que acuña la fórmula trinitaria. Hasta aquí la cita de este artículo de Internet sobre Tertuliano. En definitiva, lo único que se limitó a hacer Tertuliano es a declarar lo que la Biblia siempre ha sostenido acerca de la trinidad. Mal se puede achacar por tanto a Tertuliano como el gestor de la doctrina de la trinidad.

La segunda consulta del amigo oyente de Mendoza, Argentina dice así: Los unitarios dicen que no han recibido todavía el Espíritu Santo y que si una persona hubiera recibido el Espíritu Santo, no pecaría jamás. Dicen que recibirán el Espíritu Santo faltando 40 días. Además dicen que Jesucristo vendrá por segunda vez a la madrugada, porque resucitó de madrugada ¿Es así?

No es así. El Nuevo Testamento declara fuera de toda duda que todo genuino creyente ha recibido el Espíritu Santo. Hablando de lo nefasto de que un creyente caiga en fornicación, note lo que dice el Nuevo Testamento en 1 Corintios 6:19-20 “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” Hablando de los creyentes en general, Pablo dice que no deben ignorar que el cuerpo de ellos, el de cada uno en particular, es el templo, o la morada del Espíritu Santo. Esto sucedió el instante mismo que estos creyentes dejaron de estar muertos espiritualmente y pasaron a tener vida espiritual por medio de haber recibido a Cristo como su Salvador personal. Todo esto fue el cumplimiento de la promesa hecha por Jesucristo antes de su muerte, resurrección y ascensión. Observe lo que dice Juan 14:16-17 “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros” Esta promesa de Jesús se cumplió el día de Pentecostés cuando el Espíritu Santo vino sobre todos los que estaban en el aposento alto. A partir de ese momento, el Espíritu Santo viene a morar en toda persona que recibe a Cristo como Salvador. Además, el Nuevo Testamento declara que si alguien no tiene el Espíritu, simplemente no es creyente. Ponga atención a lo que dice Romanos 8:9 “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” Lo que Pablo está diciendo de los creyentes es que por cuanto tienen al Espíritu Santo morando en sus vidas, entonces no viven según la carne. Más aún, si alguien no tiene al Espíritu Santo morando en su vida, no es en realidad un creyente. La noción de que si alguien tiene al Espíritu Santo morando en su vida entonces no puede cometer ningún pecado, no es en absoluto bíblica, por cuanto el creyente, a pesar de tener el Espíritu Santo en su vida, sin embargo, también tiene una naturaleza pecaminosa, que si se le deja sin control, produce cualquier tipo de pecado. Por este motivo es que el Nuevo Testamento ordena a los creyentes a no satisfacer los deseos de la carne. Gálatas 5:16 dice: “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.” Si la Biblia ordena a los creyentes que tienen el Espíritu Santo morando en sus vidas, a no satisfacer los deseos de la carne, eso significa que existe la posibilidad de que un genuino creyente peque. No debería hacerlo, tiene el poder para no hacerlo, pero la triste realidad es que a pesar de todo, lo hace. El mismo Espíritu Santo será quien haga notar al creyente lo mal que ha hecho o el pecado que ha cometido. Eso de que el Espíritu Santo será recibido 40 días antes del arrebatamiento, no tiene ningún sustento bíblico. Lo mismo se puede decir de eso que el Señor Jesucristo va a venir al amanecer, porque resucitó al amanecer. El Nuevo Testamento dice que nadie sabe el día ni la hora a la cual vendrá por segunda vez el Señor Jesucristo, aparte de Dios el Padre. Mateo 24:36 dice: “Pero el día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.” El Señor Jesucristo podría venir este mismo instante a las nubes a arrebatar a su iglesia, ¿Está Usted listo para ser arrebatado? La única condición para participar en el arrebatamiento es haber recibido a Cristo como Salvador. Si no lo ha recibido antes, recíbalo este mismo momento.