Bautismo es la acción de bautizar. Consiste en el proceso de introducir algo dentro de otra cosa. Puede significar también la adherencia a determinada forma de pensar o actuar. La Biblia usa la palabra bautismo en varios escenarios. Habla del bautismo de Juan el Bautista. Mateo 3:5-6 hablando de Juan el Bautista dice: “Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados” Juan el Bautista estaba predicando un mensaje que invitaba al arrepentimiento, en preparación para recibir al Mesías que estaba pronto a manifestarse. Los que se adhirieron al mensaje que predicó Juan el Bautista, lo demostraron públicamente haciéndose bautizar por Juan el Bautista en el río Jordán. En segundo lugar, bautismo se usa también para hablar del profundo sufrimiento que soportó el Señor Jesucristo durante su pasión y muerte en la cruz. La madre de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se acercó a Jesús y postrándose ante él le pidió un favor: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. Ante esto, Jesús dijo algo muy interesante. Se encuentra en Mateo 20:22-23 donde dice: “Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. Él les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre”. Cuando Jesús habla del bautismo con que iba a ser bautizado, se está refiriendo al terrible sufrimiento que le esperaba durante su pasión y muerte en la cruz. Lucas 12:50 lo confirma cuando dice: “De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!” En tercer lugar, bautismo se usa para hablar de los ritos de lavamiento ceremonial de la ley de Moisés. Un uso en este sentido de la palabra bautismo aparece en Hebreos 6:1-2 donde dice: “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.” Cuando en este pasaje bíblico se habla de la doctrina de bautismos se está refiriendo a los diversos ritos de lavamiento ceremonial que practicaban los judíos por disposición de la ley de Moisés. En cuarto lugar, bautizar, de donde proviene bautismo, se usa también para hablar de participar en las experiencias sobrenaturales que ocurrieron cuando el pueblo de Israel salió de Egipto. De esto nos habla 1 Corintios 10:1-2 donde dice: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar” Los que salieron de Egipto bajo el liderazgo de Moisés, fueron bautizados en la nube y en el mar, en el sentido de haber experimentado el poder sobrenatural de Dios. Lamentablemente, a pesar de ver el poder de Dios, no todos se adhirieron a las demandas de Dios. Los milagros no garantiza que los que los reciben o los que son testigos, se van a hacer creyentes. 1 Corintios 10:5 hablando de los que fueron bautizados en la nube y en el mar dice: “Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto.” En quinto lugar, la palabra bautismo es utilizada también por Pablo para referirse a lo que parece ser, una práctica en el primer siglo. Me refiero al bautismo por los muertos. 1 Corintios 15:29 dice: “De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos? El bautismo por los muertos parece ser la práctica prevaleciente en el primer siglo, por la cual nuevos convertidos que ocupaban el lugar de otros que habían muerto bien sea por el martirio o por alguna otra causa natural, y lo demostraban bautizándose en agua. Es como si alguien estuviera diciendo: Yo, fulano de tal, tomo el lugar que dejó, tal persona creyente, al ser martirizada. Demuestro mi fe en Cristo por medio de ser bautizado en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. En sexto lugar, bautismo se usa para hablar del paso de obediencia que deben dar todos los que han recibido a Cristo como Salvador. Mateo 28:19 dice: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” Este bautismo es la demostración externa de la realidad interna, obtenida por haber recibido a Cristo como Salvador. En séptimo y último lugar, bautismo se usa para hablar de la obra del Espíritu Santo introduciendo a un creyente al cuerpo de Cristo que es la iglesia. 1 Corintios 12:12-13 dice: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.” Este bautismo, que no es otra cosa sino ser introducidos en el cuerpo de Cristo que es la iglesia, ocurre el instante que una persona recibe a Cristo como Salvador. Estos son los usos de la palabra bautismo en la Biblia. De modo que bautismo en la Biblia no siempre significa el ser introducido y sacado del agua. Para saber el significado preciso es necesario examinar el contexto.

La segunda consulta de hoy nos ha sido hecha por un amigo oyente de Guayaquil, Ecuador. Dice así: Según Éxodo 20, uno de los diez mandamientos es: No matarás. ¿Cómo se puede explicar entonces que Dios mismo ordenó matar a mucha gente, como por ejemplo a los que habitaban en la tierra prometida, antes que lleguen los hijos de Israel?

Interesante consulta. Muchas gracias por permitirnos hablar sobre este asunto. La Biblia es clara cuando afirma que Dios es absolutamente soberano en todo sentido. En relación con la vida y la muerte, Dios es soberano dando vida a los que él quiere darla y quitando la vida a los que él quiere quitarla. 1 Samuel 2:6 dice: “Jehová mata, y él da vida; Él hace descender al Seol, y hace subir” Hablando sobre Dios note lo que dijo uno de los reyes de Israel. Leo en 2 Reyes 5:7 “Luego que el rey de Israel leyó las cartas, rasgó sus vestidos, y dijo: ¿Soy yo Dios, que mate y dé vida, para que éste envíe a mí a que sane un hombre de su lepra? Considerad ahora y ved cómo busca ocasión contra mí.” Para el rey de Israel, Dios es el único que tiene poder para matar y dar vida. Él es soberano sobre la vida y la muerte. Como soberano sobre la vida y la muerte, Dios ha establecido reglas absolutamente claras sobre la vida y la muerte. Una de esas reglas es que el hombre no debe quitar arbitrariamente la vida a su prójimo. A esto se refiere el sexto mandamiento que se encuentra en Éxodo 20:14 donde simplemente dice: “No matarás” Observe que la voluntad de Dios es que el hombre no tome en su mano, arbitrariamente, la vida del prójimo. El hombre no debe usurpar el derecho que pertenece exclusivamente a Dios. Otra de esas reglas es que en determinados casos, precisamente descritos en la Biblia, el hombre está facultado por Dios para quitar la vida de una persona. Es lo que llamamos la pena capital. Note lo que dice Éxodo 21:12, y 13-17 “El que hiriere a alguno, haciéndole así morir, él morirá. Pero si alguno se ensoberbeciere contra su prójimo y lo matare con alevosía, de mi altar lo quitarás para que muera. El que hiriere a su padre o a su madre, morirá. Asimismo el que robare una persona y la vendiere, o si fuere hallada en sus manos, morirá. Igualmente el que maldijere a su padre o a su madre, morirá” Estos son algunos de los casos en los cuales Dios ha delegado al hombre la facultad de quitar la vida al culpable. Otra de esas reglas, era justamente el motivo de su consulta. Como soberano sobre la vida y la muerte, Dios delegó al pueblo de Israel el exterminio de determinados pueblos. Deuteronomio 20:16-18 dice: “Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida, sino que los destruirás completamente: al heteo, al amorrreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, como Jehová tu Dios te ha mandado; para que no os enseñen a hacer según todas sus abominaciones que ellos han hecho para sus dioses, y pequéis contra Jehová vuestro Dios.” Estos pueblos no fueron víctimas inocentes de la agresividad de los hijos de Israel. Eran pueblos absolutamente paganos, y por eso, Dios, siendo soberano sobre la vida y la muerte, determinó su exterminio. Además, Dios determinó que el pueblo de Israel sería el instrumento para traer la muerte a estos pueblos. En esencia entonces, Dios es soberano sobre la vida y la muerte. En su soberanía, él prohíbe que el hombre mate arbitrariamente a otro hombre y también en su soberanía, él ordena que el hombre mate a un hombre que es hallado culpable de haber infringido una ley claramente establecida por Dios. En su soberanía también, él ordenó que su pueblo Israel acabe con algunos pueblos paganos.