Qué grato es para mí estar junto a usted, amable oyente. Le agradezco mucho por su consulta. Para beneficio de todos nuestros amables oyentes, permítame dar lectura al pasaje bíblico que se encuentra en Apocalipsis 13:13-15, acerca del cual gira su consulta. La Biblia dice: “También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.” Este pasaje bíblico está hablando acerca de lo que hará el falso profeta durante la tribulación. Este es un personaje judío revestido de poder satánico para ejecutar todo lo que el Anticristo ordene. Entre las obras portentosas del falso profeta está imitar al profeta Elías haciendo descender fuego del cielo. A través de este tipo de obras portentosas, el falso profeta logrará engañar a los moradores de la tierra durante la tribulación. Enceguecidos por el engaño del falso profeta, los moradores de la tierra pensarán que lo más sensato es hacer imagen al Anticristo. Al Anticristo se le describe como aquel que tiene la herida de espada y vivió. Al hablar del Anticristo, el libro de Apocalipsis lo presenta como una bestia que sube del mar. Tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas un nombre blasfemo. Una de las cabezas tenía una herida de muerte, pero de una manera milagrosa, la herida mortal fue sanada y esto hizo que toda la tierra quede maravillada y se entregue por entero a la voluntad de la bestia. Prosiguiendo con lo que va a hacer el falso profeta durante la tribulación, note que recibirá poder de Satanás, para infundir aliento a la imagen del Anticristo de modo que la imagen hable y haga matar a todo el que no lo adore. Esto es en esencia lo que comunica este pasaje bíblico. A usted le interesa en particular saber qué tipo de imagen se le hará al Anticristo. Sobre esto será de gran ayuda mirar lo que dijo el apóstol Pablo a los Tesalonicenses en su segunda carta. Voy a leer 2 Tesalonicenses 2:3-4. La Biblia dice: “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.” Este pasaje bíblico está hablando acerca del Anticristo, específicamente de su manifestación y de su obra más notoria. Una vez manifestado, según el texto leído, el Anticristo se opondrá y se revelará contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto, al punto que él mismo, el Anticristo, se sentará en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. Uniendo esto con lo que dije anteriormente en relación con la imagen del Anticristo, se llega a la conclusión que la imagen que el falso profeta hará al Anticristo, será la figura del Anticristo mismo, en la cual se hará muy notoria esa herida mortal que sufrió pero de la cual se sanó milagrosamente. Otra de sus inquietudes fue: ¿Cómo hará matar esta imagen a los que no le adoren? Pues no olvide amable oyente que con poder satánico, el falso profeta infundirá aliento a esta imagen, de manera que la imagen podrá hablar. Con esta capacidad ordenará al falso profeta que ponga una marca en los que están dispuestos a adorarle y solamente los que tengan esa marca tendrán garantías para vivir. El resto, es decir la gente que no tenga la marca, tendrá que vivir en la clandestinidad. Esto es lo que se desprende de Apocalipsis 13:16-18. La Biblia dice: “Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.”

La segunda consulta nos llega desde Mendoza, Argentina. Dice así: Mi consulta tiene relación con la suerte, a raíz de oír a un pastor que dijo que le desagradaba que los creyentes se deseen buena suerte entre ellos. Explicó que la etimología de la palabra está asociada con la adoración de algún dios pagano. Mi pregunta es: Si es así, ¿entonces por qué es que los apóstoles echaron suertes para nombrar el reemplazo de Judas Iscariote?

Gracias por su consulta amigo oyente. La palabra suerte aparece varias veces en la Biblia. El contexto en el cual se halla determina el significado de la palabra. Lo interesante es que en un solo caso, la palabra suerte tiene el significado que se le da en la actualidad, es decir en el sentido del desenvolvimiento de los sucesos, considerado como fortuito o casual. Este uso aparece en Isaías 65:11-12. Examinémoslo con más detalle. Permítame leerlo. La Biblia dice: “Pero vosotros los que dejáis a Jehová, que olvidáis mi santo monte, que ponéis mesa para la Fortuna, y suministráis libaciones para el Destino; yo también os destinaré a la espada, y todos vosotros os arrodillaréis al degolladero, por cuanto llamé y no respondisteis; hablé y no oísteis, sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y escogisteis lo que me desagrada.” Amable oyente, estas son palabras muy fuertes de reprensión por parte de Jehová a su pueblo escogido Israel. Los Israelitas habían abandonado a Jehová y se habían embarcado en la adoración de dioses falsos, los dioses de la gente que originalmente moraba en la tierra que Dios prometió que iba a dar a Israel. En su idolatría, los israelitas se encontraron poniendo mesa para la Fortuna y ofreciendo libaciones al Destino. Note que Fortuna y Destino están con mayúscula, indicando que son nombres propios. Fortuna y Destino eran los dioses arameos de la suerte. Si alguien deseaba “buena suerte” entre comillas, como si eso existiera, tenía que hacer ofrendas a Fortuna y Destino. Esto es idolatría pura y por eso Dios es severo cuando prácticamente sentencia a muerte a los que ofrecen sacrificios a estos dioses paganos. Para los creyentes no existe la suerte o lo fortuito, o lo casual. Los creyentes entendemos que todo está en la mano de un Dios soberano que sabe siempre lo que es mejor y hace lo que es mejor. Alberto Eisten, el famoso científico que descubrió la teoría de la relatividad solía decir: Dios no juega a los dados. Eisten entendía muy bien que para Dios no existe la suerte, en el sentido que el mundo lo entiende. Pero ¿cómo es esto que los apóstoles echaron suertes para designar a Matías como sucesor de Judas Iscariote? Pues echar suertes era una práctica común entre el pueblo judío para conocer la voluntad de Dios en determinados asuntos. Sin embargo, a raíz de la muerte, resurrección y ascensión de Cristo y en especial a raíz del descenso del Espíritu Santo para morar en la iglesia, el Nuevo Testamento ya no registra casos de echar suertes. La presencia de la palabra de Dios y el Espíritu Santo morando en los creyentes es todo lo que hoy en día se necesita para conocer la voluntad de Dios en cualquier asunto.