La mejor respuesta que podría dar es que la Biblia enseña que los creyentes en Cristo somos uno sólo y que por tanto la Biblia ordena guardar con solicitud esa unidad. Efesios 4:1-6 dice: “Yo, pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con todo humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, es cual es sobre todos, y por todos.” Las divisiones que desdichadamente existen entre los creyentes no se compadecen con la enseñanza bíblica de guardar con solicitud la unidad del Espíritu. Dios no acepta a los creyentes por pertenecer a tal o cual grupo, sino por haber recibido a Cristo como Salvador. En el cielo no habrá divisiones de ninguna naturaleza sino que todos estaremos a una adorando a nuestro glorioso Salvador. Lamentablemente, mientras estamos en la tierra, tenemos que soportar el ver tantas divisiones. Por otro lado, el hecho que entre los Testigos de Jehová y los Mormones no existan divisiones, o si existen no han trascendido a la opinión pública, eso no es sinónimo de que ellos están en la verdad. Alrededor del error también se puede aglutinar mucha gente.

La segunda consulta del amigo oyente de Huatina, Potosí, Bolivia, dice así: La gente me dice: Entre los evangélicos existen tantas doctrinas, tantas iglesias, tantas denominaciones, ¿cómo saber cuál es la verdadera? ¿Cómo debo responder?

La mejor respuesta es aquella que afirma que la doctrina y la práctica deben fundamentarse en la Biblia. Es necesario por tanto, conocer lo más a fondo posible la Biblia, para determinar si tal o cual grupo, o iglesia, o denominación, está en lo correcto conforme a lo que la Biblia enseña. Los creyentes en general debemos ser como los creyentes de Berea. Estos creyentes eran celosos por no desviarse en lo más mínimo de lo que dice la Biblia y todo lo que oían lo comparaban con la Biblia para ver si era cierto. Hablando de los creyentes de Berea, note lo que dice Hechos 17:11 “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” Si los creyentes de Berea estuvieran hoy en día en nuestro mundo, no se dejarían llevar por lo que tal o cual pastor dice, o por lo que tal o cual iglesia dice, o por lo que tal o cual denominación dice. Estos creyentes oirían con atención lo que se dice y correrían a sus Biblias para verificar lo que han oído. Si lo que han oído tiene fundamento bíblico dirán: ¡Amén! A lo que han oído, pero si lo que han oído no tiene fundamento bíblico, simplemente lo desecharán. De esta manera evitarán ser arrastrados en cualquier error doctrinal o de práctica. En esencia entonces, el grupo, o la iglesia, o la denominación, como quiera que se lo llame, que fundamenta lo que cree y lo que practica en lo que la Biblia enseña, está en la verdad. En lo que se conoce como la oración sacerdotal, el Señor Jesucristo dijo algo muy interesante. Se encuentra en Juan 17:17 donde dice: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” Donde la Biblia, la palabra de Dios es enseñada y practicada, siempre brillará la verdad.

La tercera consulta del amigo oyente de Huatina, Potosí, Bolivia, dice así: Los Testigos de Jehová dicen que Dios no va a destruir la tierra porque no la creó para destruirla. ¿Es así?

Como señalamos en la consulta anterior, lo que verdaderamente importa es lo que dice la Biblia. En cuanto a la tierra, la Biblia dice que cuando fue creada era buena en gran manera. Génesis 2:31 dice: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.” Este estado de bonanza de la tierra no duró por mucho tiempo, porque muy pronto hizo su entrada el pecado en el mundo y como resultado, la tierra tuvo que sufrir graves consecuencias. Hablando de la consecuencia de la caída de Adán y Eva en el pecado, Génesis 3:17-18 dice: “Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.” Desde este momento, la tierra ha estado en ese estado de maldición a causa del pecado. Pero la tierra no estará para siempre en ese estado, porque note lo que dice Romanos 8:20-22 dice: “Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.” Según esto, existe la esperanza de que la tierra deje de ser lo que es ahora y llegue a ser como fue cuando fue creada. La creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, dice el texto. Esto sucederá en la consumación de los tiempos y en cumplimiento de lo que Dios ha dicho en su palabra. Observe lo que dice 2 Pedro 3:10-13 “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos siendo quemados se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.” Allí lo tiene, los creyentes esperamos, según las promesas de Dios, cielos nuevos y tierra nueva. Pero lo que Dios va a hacer es muy interesante. Dios no va a restaurar lo viejo para que aparezca como nuevo, como hacen los que se ocupan de restaurar antigüedades. Lo que Dios va a hacer es destruir con fuego los presentes cielos y tierra y crear cielos nuevos y tierra nueva. De modo que todo lo material que ahora vemos, algún día va a ser deshecho en fuego. El texto que leímos dice que los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. La Biblia es clara al afirmar que la presente tierra y los presentes cielos y todas las cosas materiales están condenadas a la destrucción como paso previo a la creación de nuevos cielos y nueva tierra. Esto fue también anunciado por Dios por medio del profeta Isaías. Note lo que dice Isaías 24:19-20 “Será quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida. Temblará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; y se agravará sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará” Más claro no puede ser. Los presentes cielos, o el universo y la presente tierra van a ser destruidos y Dios va a crear nuevos cielos y nueva tierra. Esto queda confirmado por lo que dice Apocalipsis 21:1 “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.” Esto es lo que enseña la Biblia. Si alguien, ya sea los Testigos de Jehová o cualquier otra persona, piensa que la presente tierra y los presentes cielos van a estar en pie por la eternidad, están afirmando algo contrario a la Biblia. Pero a manera de comentario final, permítame señalar lo siguiente: ¿Notó lo que Dios dijo por medio de Pedro en el pasaje bíblico que leímos en 2 Pedro 3:11? “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir? Lo material, amable oyente, no va a durar por la eternidad. Algún día va a ser consumido por el fuego. No tiene sentido gastar la vida en edificar las cosas materiales como si fueran a durar para siempre. No tiene sentido hacernos tesoros en la tierra, porque algún día van a ser consumidos por el fuego. Como dice Pedro, lo que debemos hacer es andar en santa y piadosa manera de vivir. No ponga lo material como lo más importante en su vida. No ponga la fama, el placer, el poder, la preparación académica, en el primer lugar de su vida. Ponga a Dios, a su palabra, al servicio al Señor, como lo más importante en su vida, porque de esa manera estará haciendo tesoro en el cielo. No estoy diciendo que debe volverse un místico y ocuparse sólo del espíritu, olvidando todo lo demás. Lo que estoy diciendo es que debe poner sus prioridades en orden. Dios, el conocimiento de él, la comunión con él, debe ocupar la primera prioridad, y después vendrá todo lo demás conforme a cada caso en particular. No vale la pena gastar la vida en algo que está condenado a destrucción. Jesús dijo, según Mateo 16:25-26 “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?