Demos lectura al texto en Levítico 18:14. Dice así: “La desnudez del hermano de tu padre no descubrirás; no llegarás a su mujer; es mujer del hermano de tu padre.” Este texto es parte de un extenso pasaje del libro de Levítico, prácticamente todo el capítulo 18, en el cual se establece las leyes relativas a las prácticas sexuales, con la finalidad de evitar lo que era comúnmente aceptado entre los pueblos paganos que moraban en la tierra que Dios prometió a Israel. Estas leyes fueron por tanto obligatorias para el pueblo de Israel. Más aún, si alguien entre el pueblo de Israel desobedecía cualquiera de estas leyes, era castigado con la muerte. Note lo que dice Levítico 18:29. “Porque cualquiera que hiciere alguna de todas estas abominaciones, las personas que las hicieren serán cortadas de entre su pueblo.” Ahora bien, en este caso, por tratarse de un asunto de índole moral, lo que Dios ordenó a su pueblo Israel, es bueno también para cualquier otro pueblo de la tierra. Es como con el adulterio. Dios ordena a su pueblo Israel que no cometa adulterio, pero este mandato es bueno también para cualquier otro pueblo. Veamos por tanto, qué es lo que prohíbe Levítico 18:14. Hablando a una mujer del pueblo de Israel, la ley le prohíbe que descubra la desnudez del hermano de su padre. Esto es una manera de decir: Es prohibido que una mujer de Israel tenga relaciones sexuales con un tío por parte de padre. Además, hablando a un hombre del pueblo de Israel, la ley le prohíbe que se llegue a la mujer que es esposa de su tío por parte de padre, es decir a su tía política. Un judío no debía jamás pensar siquiera en tener relaciones sexuales con su tía política. En esencia entonces, la voluntad de Dios es que una mujer judía no se una sexualmente con su tío por parte de padre y que un hombre judío no se una sexualmente con su tía política, la esposa de su tío por parte de padre. Esto es lo que la ley de Moisés ordenaba al pueblo de Israel, pero es bueno también para cualquier pueblo. Siempre será malo a los ojos de Dios que una mujer tenga relaciones sexuales con su tío por parte de padre, y siempre será malo a los ojos de Dios que un hombre tenga relaciones sexuales con su tía política, con la esposa de su tío por parte de padre. Las cosas que Dios ordenó a su pueblo Israel, en el área moral, son buenas también para cualquier otro pueblo.

La segunda consulta para el programa de hoy nos hace un amigo oyente de Quito, Ecuador. Dice así: ¿Quién fue el autor del libro de Hebreos? ¿Pudo haber sido el apóstol Pablo?

Bueno, por la forma como ha planteado su consulta es obvio que Usted ya sabe que la Biblia no declara quién es el autor del libro de Hebreos y que el apóstol Pablo es uno de los posibles autores. Efectivamente, la evidencia externa y la evidencia interna del libro de Hebreos no es conclusiva en cuanto a la identidad del autor del libro de Hebreos. Es por esta razón que los estudiosos de la Biblia han sugerido varios nombres como posibles autores. Entre los más conocidos están: Pablo, Bernabé, Silas, Apolos, Lucas, Felipe, Priscila, Aquila y Clemente de Roma. Es necesario mencionar sin embargo, que el apóstol Pablo es el que con mayor frecuencia se sugiere como autor del libro de Hebreos. Lo que favorece esta opción es el tenor del libro de Hebreos. Para algunos estudiosos de la Biblia es inconfundible el sabor Paulino en el texto. También argumentan que el autor debe haber estado bastante relacionado con Timoteo, por cuando en el capítulo 13 versículo 22, el autor informa a sus lectores que Timoteo está en libertad y que si viene pronto irá con él a visitar personalmente a quienes por ahora está escribiéndoles. Es conocido que el apóstol Pablo estaba estrechamente relacionado con Timoteo. El gran obstáculo para aceptar a Pablo como autor del libro de Hebreos, es lo que se lee en Hebreos 2:3 donde dice: “¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron.” Hablando de la salvación, el autor de Hebreos dice que fue primeramente anunciada por el Señor. Posteriormente, esta salvación fue confirmada al autor del libro de Hebreos por los que primeramente oyeron sobre la salvación de boca de Jesucristo. En otras palabras, el autor del libro de Hebreos fue alguien que oyó el mensaje de salvación de otros, quienes a su vez lo oyeron directamente del Señor Jesucristo. Pero es conocido que Pablo no recibió las buenas nuevas de salvación de otros, sino directamente del Señor Jesucristo. Gálatas 1:11-12 dice: “Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.” Pablo recibió el mensaje de salvación directamente del Señor Jesucristo. Si Pablo hubiera sido el autor del libro de Hebreos, no pudo haber dicho que la salvación le fue confirmada a él por los que oyeron al Señor Jesucristo. Por este motivo, parece que Pablo no fue el autor del libro de Hebreos. Sólo Dios sabe quien fue el autor humano del libro de Hebreos. Algún día, en la gloria, lo sabremos nosotros también con absoluta certeza. Mientras ello ocurre lo más seguro es decir: La Biblia no revela la identidad del autor del libro de Hebreos.

La tercera consulta para el programa de hoy nos llega desde Quito, Ecuador. Dice así: ¿Cómo puedo sentir amor y celo por las almas que están sin Cristo?

Gracias por su consulta. El amor por los incrédulos es más cuestión de voluntad que de sentimientos. Los sentimientos normalmente siguen a la voluntad. De modo que son varias cosas que se deben tomar en cuenta para desarrollar un amor por las almas de los incrédulos. En primer lugar, es necesario reconocer que es el Señor quien ordena amar a todos, no sólo a los incrédulos. Juan 13:34-35 dice: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” El tipo de amor que habla este texto, no es el amor romántico, ni el amor filial, ni el amor sensual, sino el amor que se sacrifica en beneficio de la persona amada. Puede ser que la otra persona tenga algo que no me gusta, puede ser que la otra persona no merezca ser amada, puede ser que la otra persona me odie, aún así, debo amar a esa persona sacrificándome por ella, porque simplemente eso es lo que me ordena el Señor. Una forma de amar sacrificialmente a una persona es comunicándole el mensaje del evangelio. En segundo lugar es necesario reconocer que Dios nos dejó el máximo ejemplo de amar a todos. 1 Juan 4:10-11 dice: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios no ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.” Dios nos amó tanto a pesar de que no había nada en nosotros que sea digno de ser amado. Más aún, éramos enemigos de Dios, pero a pesar de eso, Dios nos amó y lo demostró por medio de enviar a su Hijo al mundo a morir en lugar de nosotros. Si Dios ama así al incrédulo, lo menos que podemos hacer es imitar su ejemplo. En tercer lugar, es necesario dejarnos controlar por el Espíritu Santo. Parte del fruto del Espíritu Santo es justamente el amor. Gálatas 5:22-23 dice: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre templanza; contra tales cosas no hay ley.” Una persona controlada por el Espíritu Santo, inevitablemente va a manifestar amor por todos, no sólo por los perdidos y eso va a manifestarse en compartir el evangelio con aquellos que todavía no tienen a Cristo en su vida. En cuarto lugar, es necesario reconocer que el cielo es un lugar real, donde los creyentes moraremos por la eternidad. Juan 14:2-3 dice: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” Saber que el cielo existe y saber que algún día estaremos allí, y saber que muchos no estarán allí porque no han recibido todavía a Cristo como Salvador debe ser un fuerte aliciente para comunicar a cuantos sea posible el mensaje del evangelio o las buenas nuevas de salvación. Por último, en quinto lugar, es necesario reconocer que el infierno es un lugar real. Apocalipsis 20:15 dice: “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” El infierno, o lago de fuego, es el lugar de eterno tormento en fuego. Cualquier cosa terrorífica que Usted piense es nada en comparación con la terrible realidad del infierno. Lo triste es que muchos van a llegar a ese lugar algún día para estar allí por la eternidad. Si tomamos conciencia de lo terrible del infierno, debemos hacer todo lo que está a nuestro alcance para evitar que alguien vaya a ese lugar y eso nos motivará a amar a los incrédulos y a demostrar ese amor por medio de compartirles el glorioso mensaje del evangelio.