Gracias por su consulta. Vamos a dar lectura al texto que se encuentra en Malaquías 4:5 que dice: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.” Estas son palabras de Jehová por medio del profeta Malaquías. Cuando el texto habla del día de Jehová, grande y terrible, se está refiriendo a la segunda venida de Jesucristo en juicio contra este mundo incrédulo. El relato de este evento aparece en Apocalipsis 19:11-16 donde dice: “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diadema; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.” Este evento es grande y terrible por los eventos que lo precederán. No olvide amigo oyente, que antes de la segunda venida de Jesucristo, Dios derramará su ira sobre este mundo meditante los juicios de los sellos, de las trompetas y de las copas. Estos juicios afectarán terriblemente al globo terrestre y al universo en general. Note lo que dice Joel 2:30-31 “Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.” Será un tiempo tan terrible que en Joel 2:11 encontramos estas palabras: “porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?” Dios en su gracia enviará su mensajero antes que sobrevenga el día de Jehová grande y terrible. Este mensajero es el profeta Elías. El propósito de su ministerio aparece en Malaquías 4:6 donde dice: “Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.” De modo que, amigo oyente, el cumplimiento de la profecía de Malaquías en cuanto a la venida de Elías antes que venga el día de Jehová grande y terrible, todavía no se ha cumplido. Es muy interesante tomar nota que en el libro de Apocalipsis se nos habla del ministerio de dos testigos, uno de los cuales perfectamente podría ser el profeta Elías y si ese fuera el caso, sería el cumplimiento de la profecía de Malaquías 4:5. Ponga atención a lo que dice Apocalipsis 11:3-6 “Y daré a mis dos testigos que profetice por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra. Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. Esto tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.” Pero algo que no se puede ignorar de ninguna manera, es que cuando Cristo vino por primera vez a este mundo, en la persona de Jesús, fue precedido también por un mensajero, cuyo nombre es Juan el Bautista. Cuando Juan el Bautista comenzó su ministerio de preparar el camino del Señor, los judíos de Jerusalén estaban vivamente interesados en saber su identidad desde el punto de vista profético y enviaron sacerdotes y levitas para que le pregunten. Así se dio el diálogo que aparece en Juan 1:19-23 donde dice: “Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quien eres? Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. Le dijeron: ¿Pues quién eres? Para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.” Así que, Juan el Bautista no fue el Elías de quien habló el profeta Malaquías en Malaquías 4:5. Juan el Bautista fue el cumplimiento de otra profecía, que aparece en Isaías 40:3 donde el profeta anuncia que antes de la venida del Señor se tiene que preparar el camino. Dice así: “Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.” Si todo quedara aquí, no habría ningún problema, pero lamentablemente no es así, porque Jesús mismo, hablando de Juan el Bautista afirmó lo siguiente, según Mateo 11:13-14 “Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir” Como para añadir más peso a lo dicho, cuando los discípulos preguntaron directamente a Jesús: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? Jesús respondió de la siguiente manera, según Mateo 17:11-13 “Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron, así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.” Así que, Juan el Bautista niega ser Elías, pero Jesús dice que él era el Elías que había de venir. ¿Cómo reconciliar las dos cosas? El asunto es así: Cuando Jesús dijo que Juan el Bautista era aquel Elías que había de venir, no estaba dando a entender que Juan el Bautista era el profeta Elías, sino que Juan el Bautista vino en el espíritu y el poder de Elías, esto es, como un tipo del profeta Elías. Este hecho se corrobora por lo que dijo el ángel del Señor cuando anunció a Zacarías, el inminente nacimiento de su hijo, Juan el Bautista. Lucas 1:17 dice: “E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.” Esto nos conduce a la siguiente reflexión: Si Israel como nación, hubiera recibido a Jesús como el Cristo, o el Mesías, Juan el Bautista hubiera sido el cumplimiento de la profecía de Malaquías 4:5. Él hubiera sido el Elías de quien habla este versículo, pero como Israel rechazó a Jesús como el Cristo o el Mesías, está todavía pendiente el reconocimiento por parte de Israel como nación de que Jesús es el Cristo o el Mesías. Esto ocurrirá en la segunda venida de Cristo, lo cual estará precedido por el ministerio de uno como el profeta Elías. Uno de los dos testigos que se levantarán durante la tribulación podría ser el cumplimiento de esta profecía.

La segunda consulta de nuestro amigo oyente de La Paz, Bolivia dice así: ¿Es correcto quedarse soltero toda la vida?

Gracias por su consulta. Esto de permanecer soltero toda la vida, o lo contrario, es decir, casarse algún día, no es un asunto que se pueda catalogar como correcto o incorrecto. Depende de lo que Dios quiera para cada persona en particular. Lo incorrecto sería que queriendo Dios que una persona permanezca soltera toda la vida, esta persona se case. O, queriendo Dios que una persona se case, esta persona decida permanecer soltera toda la vida. En cualquier caso se habrá hecho algo que es contrario a la voluntad de Dios, lo cual no es bueno y resultará en aflicción para toda la vida. La clave de todo radica en saber discernir la voluntad de Dios en cuanto a este asunto. Cuando la voluntad de Dios es que una persona permanezca soltera toda la vida, Dios otorgará a esa persona la capacidad para refrenar su natural y legítimo deseo sexual. Esta capacidad dada por Dios a determinadas personas se conoce como don de continencia. Una persona que ha recibido el don de continencia, no es que no experimenta deseo sexual, porque el deseo sexual, el cual es bueno y legítimo, es parte de nuestra humana naturaleza. Es como el deseo de comer o dormir, etc. Algo natural al ser humano. Tener el don de continencia significa tener la capacidad de refrenar ese deseo sexual, para poder vivir sin satisfacerlo, es decir, para poder vivir sin casarse, porque el único marco legítimo, bíblicamente hablando, para satisfacer el deseo sexual entre un hombre y una mujer es el matrimonio. Este razonamiento se fundamenta en lo que el apóstol Pablo afirma en 1 Corintios 7:6-9 donde dice: “Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento. Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro. Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.” Cuando fueron escritas estas palabras, Pablo no tenía una mujer como esposa a su lado. Pudo haber sido viudo, o tal vez hasta ese momento no se había casado. Por eso él recomienda que todos los hombres se queden como él. Pero, este pero es importante, Pablo dice: si no tiene don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando. Los solteros tienen algunas ventajas sobre los casados, en lo que respecta al servicio al Señor. Ellos pueden servir al Señor libres de los afanes de los casados, quienes, además de servir al Señor deben servir a sus esposas y a sus hijos, pero de ninguna manera es requisito que para servir al Señor se debe ser soltero.