Nunca te rindas. Sé la razón de que alguien sonría. Lo importante no es como comienzas sino como terminas. Unos alumnos de una escuela en Estados Unidos encontraron estos mensajes, y otros, escritos en plátanos en la cafetería. El gerente había dedicado tiempo para escribir notas alentadoras en esas frutas, a las que los chicos apodaron «bananas que hablan».

Esta actitud solícita me recuerda el sentir de Bernabé hacia los «espiritualmente más jóvenes» en Antioquía (Hechos 11: 22-24). Bernabé era famoso por su habilidad para alentar a la gente. Conocido por ser un buen hombre, lleno de fe y del Espíritu Santo, instaba a los nuevos creyentes a que «permanecieran fieles al Señor» (v. 23). Imagino que pasaba tiempo diciendo cosas como: Sigan orando. Confíen en el Señor. Permanezcan cerca de Dios cuando la vida sea difícil.

Los creyentes nuevos —como los niños— necesitan muchísimo aliento. Están llenos de potencial y descubriendo en qué son buenos. Tal vez no se den cuenta de todo lo que Dios quiere hacer en ya través de ellos, y el enemigo suele trabajar horas extras para evitar que su fe aumente.

Los que hemos caminado con Cristo durante un tiempo entendemos cuán difícil puede ser vivir para Dios. Que todos puedan dar y recibir aliento mediante la guía del Espíritu de Dios.

De: Jennifer Benson Schuldt