Condenada a cincuenta años en una prisión de máxima seguridad, una joven de dieciséis años permanecía en confinamiento solitario. Durante casi un año, no recibió visitas. En una actividad de evangelización en la cárcel, los guardias permitieron que un pastor ingresara a su celda. La joven escuchó el evangelio, entregó su vida a Jesús y pidió ser bautizada. Al principio, consideraron usar botellas de agua, pero luego el personal de la cárcel cerró toda la instalación y la llevó a una piscina portátil. Mientras el pueblo de Dios oraba, ella lloraba.

Aunque Dios promete juzgar a quienes lo rechazan, también extiende misericordia a los que se arrepienten. Él restaura y protege a quienes confían en su nombre (Sofonías 3:10-12). El arrepentimiento conduce a la redención, porque Dios mismo «ha apartado» el castigo que merecemos (v. 15). La esperanza resuena en las palabras del profeta sobre Dios: «se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos» (v. 17).

Podemos compartir el evangelio con compasión y confianza, especialmente con los que se sienten demasiado lejos de Dios. No importa dónde estemos ni lo que hayamos hecho, o cuán solos, olvidados o indignos nos sintamos; Dios nos ama y nos busca. Toda persona está a su alcance.

De:  Xochitl Dixon

Reflexiona y ora

¿Cuándo te has sentido demasiadoalejado de Dios? ¿Cómo su misericordia hacia tiha cambiado tu compasión hacia otros?
Dios, que puedaayudar a los que te necesitan.